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Aguas tranquilas en el Dniéper, un río estratégico en la guerra de Ucrania

En la playa municipal de Nikopol, las alambradas y otras fortificaciones defensivas han reemplazado el jolgorio de los niños. Enfrente de esta ciudad meridional de Ucrania, los rusos controlan la otra orilla del Dniéper, un río estratégico que divide el país entre este y oeste.

07 de mayo de 2022, 03:30hs

En la playa municipal de Nikopol, las alambradas y otras fortificaciones defensivas han reemplazado el jolgorio de los niños. Enfrente de esta ciudad meridional de Ucrania, los rusos controlan la otra orilla del Dniéper, un río estratégico que divide el país entre este y oeste.

Plantado en la arena, un letrero algo oxidado pide "atención": atención a no molestar al vecino que descansa en la toalla, a apuntar bien con el balón, a no hacer ruido. Un recuerdo del tiempo cuando la playa era un lugar de ocio, antes del 24 de febrero de 2022, el comienzo de la invasión rusa.

Apenas unos días después, a principios de marzo, las tropas de Moscú tomaron Energodar, la mayor central nuclear de Europa, situada justo delante de Nikopol.

Aunque los combates hicieron temer una catástrofe similar a la de Chernóbil en 1986, los seis reactores quedaron intactos y solo un edificio administrativo quedó calcinado, constató AFP en mayo en un viaje organizado por el ejército ruso.

Para los habitantes de Nikopol, el Dniéper, con varios kilómetros de largo en esa ciudad, se ha convertido en frontera natural con los rusos.

"Está prohibido entrar en el agua. Es demasiado peligroso", afirma un militar a AFP. En la playa, todo está listo para que un posible desembarco del enemigo no los tome de imprevisto.

Decenas de barcos de recreo han sido apartados a una pequeña marina privada, a un centenar de metros de allí, despejando la visibilidad. En un centro náutico cercano, algunos sudan en el gimnasio, pero sin perder de vista el río.

- Alivio -

Alexander Zagrydny, el propietario del lugar, instaló un catalejo en el club para vislumbrar nítidamente la otra orilla. "Ya no vemos blindados rusos. Estamos un poco aliviados", comenta.

Pero no poder navegar le frustra, así como ver el río vacío. "No puedo imaginar mi vida sin el Dniéper. Navego en él desde que era niño", afirma este hombre atlético que ronda los cincuenta años, cuya mujer dejó Nikopol para alejarse de la guerra.

El Dniéper se considera desde los primeros días de la guerra como un objetivo mayor del Kremlin. Con una longitud de 2.290 km, el río nace en Rusia, se adentra en Bielorrusia y recorre más de 1.000 kilómetros por Ucrania antes de desembocar en el mar Negro.

"Una vez controlas los puntos de paso en el curso del Dniéper, esto te da una verdadera libertad de acción entre el este y el oeste de Ucrania", avisaba un militar occidental a finales de febrero, cuando el ejército ruso parecía a punto de ocupar Kiev.

Pero los tropiezos se multiplicaron para Moscú en el frente norte, que terminó por abandonar para concentrarse en el Donbás, escenario de un conflicto entre Kiev y los separatistas prorrusos desde 2014, y el sur, donde controlan cientos de kilómetros de costa y la anexionada península de Crimea.

- Frontera defensiva -

Si inicialmente pensábamos que Rusia "intentaría tomar el control del Dniéper para avanzar hacia el oeste, el río parece ahora más una frontera defensiva para ayudar (a Moscú) a consolidar" sus conquistas, observa Andrew Lohsen, analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington.

Tomar Zaporiyia y Dnipró, dos metrópolis a orillas del Dniéper con 800.000 y un millón de habitantes antes de la guerra, será "muy difícil viendo cómo los rusos han fracasado en ocupar otras ciudades" a menos que las destruyan integralmente como han hecho en Mariúpol, continúa.

Y más considerando que Zaporiyia dispone de una de las seis presas hidroeléctricas en el río, cuya destrucción en caso de ataque ruso podría conllevar consecuencias catastróficas en la central nuclear de Energodar, apenas unos kilómetros curso abajo.

Anatoli Kovaliov, rector de la Universidad Nacional de Economía de Odesa, prefiere ver el Dniéper como una "línea de vida" para Ucrania, que asegura según él un 10% de la producción eléctrica del país y permitirá su reconstrucción en caso de victoria ante Moscú.

Este economista, más que en el control del río, se concentra en la treintena de puentes que permiten cruzar esta "arteria muy importante" y conectar el este, donde se encuentran los recursos mineros del país, con el oeste, "que los transforma".

"Toda la economía de Ucrania depende del transporte" entre las dos orillas del Dniéper, afirma el profesor. "La tarea más importante" de las fuerzas ucranianas, insiste, es "proteger los puentes" que garantizan preservar un Estado "sólido y unido".

jf/pop/dbh/es

FUENTE: AFP

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