Cultura Juan Forn

A los 61 años murió el escritor y editor argentino Juan Forn

Un infarto lo sorprendió en Vllla Gessell, el lugar donde había elegido vivir desde la crisis de 2001

Forn era el autor de las contratapas de los viernes de Página 12 . Allí contaba historias de artistas o de libros que estaba leyendo

Esa obra está recopilada en cuatro tomos que están disponibles en formato papel o en e-books.

Desde fines de los 80, Forn irrumpió en la escena literaria porteña como un rockstar. Su primera novela fue Corazones cautivos más arriba (1987).

Intentaba por todos los medios distanciarse de la alta burguesía en la que había nacido. Concurrió al colegio Newman de San Isidro al mismo tiempo que el expresidente Mauricio Macri.

En los 70 viajó por Europa y allí se sintió cercano al espíritu beatnik. De regreso a Buenos Aires se incorporó en 1981 a la editorial Emecé.

En 1990 fue designado director editorial de Planeta. Ya entonces aplicaba técnicas del marketing para vender a los autores.

Creó la colección Biblioteca del Sur ( Tomás Eloy Martínez, Rodolfo Fogwill, Alberto Laiseca, Luisa Futoransky y Rodrigo Fresán, entre muchos otros), y Espejo de la Argentina (de no ficción, con un perfil político y de análisis de la realidad nacional).

Al mismo tiempo se ocupaba de su propia carrera literaria. En1991, con el libro de cuentos Nadar de noche, se convirtió en un referente literaria de toda una generación.

En 1995 publicó la novela Frivolidad. Le siguieron Puras mentiras (2001) y La tierra elegida (2005), un texto de crónicas. En 2007 publicó su última novela, María Domecq,

En 2015 se publicó el primero de los cuatro tomos de Los viernes, los libros que recogen las contratapas que salieron en Página 12 desde 2008. ensaba en esas crónicas como parte de su obra principal.

A principios de 2001 sufrió una pancreatitis que lo obligó a cambiar de vida. Con su esposa de entonces y su hija pequeña (Matilda) se fueron a vivir a la costa atlántica, un lugar que nunca abandonó.

En Villa Gessell, en el Mar de las Pampas, le habían detectado previamente problemas cardíacos.

Sus últimos 20 años los dedicó a leer, a caminar por los bosques, a nadar y a compartir un departamento con su hija. Daba talleres literarios para los habitantes de la zona y se mantenía lejos de Buenos Aires y del mundillo literario, del que fue animador en lo años 90.

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