A Cosmo le sacaron los dos aviones que tenía por "falta de pago"

La empresa que quiso comprar media Pluna y se fue sin pagar sufrió una nueva derrota: no cuenta con los dos Airbus con los cuales hacía servicios de chárters

 

La empresa Cosmo, envuelta en el affaire Pluna, perdió los dos Airbus que tenía a su cargo por falta de pago, informa hoy El País.

Cosmo tenía arrendados los dos aviones como parte de su plan de negocios. Según se informó, Cosmo se dedicaba a servicios de vuelos charters.

Alquilaba los Airbus 320-200 a una empresa lituana Avión Express. Para volar utilizaba la licencia de operación de esta empresa, ya que nuca fue autorizada por la Agencia Europea de Seguridad Aérea.

En este momento las aeronaves se encuentran en el aeropuerto de Dublín, Irlanda.

Cosmo cobró notoriedad en Uruguay por presentarse en el remate de los aviones de la exPluna el 1º de octubre.

Se comprometió a adquirir seis aeronaves en 137,6 millones de dólares. Para tales fines, consiguió un aval de 13.7 millones de dólares del Banco República.

Según publicó el semanario Búsqueda, la empresa constituyó domicilio en el mismo BROU. La concesión es investigada por la justicia penal dado que el mismo aval fue negado al menos a dos compañías más que quisieron participar del remate.

El presidente del Banco República, Fernando Calloia, reconoció haber sido llamado por el ministro de Economía Fernando Lorenzo.

La llamada ocurrió pocas horas antes de la subasta, y tenía como objetivo pedir que se agilizara el otorgamiento del aval a Cosmo.

La empresa española presentó como garantía una póliza de Boston, una aseguradora argentina vinculada a Buquebus.

Boston había anticipado que haría el pago por el no cumplimiento de las obligaciones de Cosmo. Pero en las últimas horas, la aseguradora anunció lo contrario. 

Lo concreto es que Cosmo se retiró del negocio poco antes de finalizar el plazo del 1º de noviembre, argumentando la mediatización del episodio.

Pese a que el gobierno negaba las conexiones de Buquebus con Cosmo, una fotografía publicada por El Observador puso en evidencia que las partes se reunieron poco después de la subasta en un restorán de la Ciudad de Vieja.

Allí estaban Fernando Lorenzo y un asesor, junto a los empresarios Juan Carlos López Mena y Hernán Antonio Calvo Sánchez, el testaferro de Cosmo.

Después de supo que Hernán Calvo -quien se presentó en la subasta con su segundo nombre y apellido por razones desconocidas- había sido empleado de Buquebus España, además de ser amigo personal del Juan Patricio, el hijo de López Mena.

Una llamada de radio El Espectador a las oficinas de Cosmo en Madrid reveló otro dato curioso: los accionistas mayoritarios de Cosmo no conocían a Calvo personalmente, y estaban distanciados de su socio administrador Antonio Álvarez. De hecho no se hablaban desde junio con él y desconocían totalmente la operación en Uruguay, según declararon.

 

 

 

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