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A 70 años del Chivito, Punta del Este homenajea a su inventor

Antonio Carbonara murió en 2003, pero una noche de 1944 improvisó un sandwich de carne que hoy recorre el mundo.

15 de enero de 2014, 08:57hs

A lo mejor ya lo sabe: el chivito es un invento uruguayo. En febrero, se realizará en Punta del Este un homenaje a su inventor, Antonio Carbonaro, el hombre que en la década del 40, casi de casualidad, creó un plato distintivo de la gastronomía uruguaya.

Carbonaro tenía el bar El Mejillón en la esquina de las calles 31 y 32. Una noche de 1944 una turista cordobesa llegó a la hora de cierre. Estaba apurada y no se decidía por nada de la carta. Le preguntó al propietario si no tenía carne de chivo. La respuesta fue no.

Sin embargo, el empresario estaba decidido a atender a su nuevo cliente. “Usted no se me va de acá sin ser atendida”, le dijo Carbonaro, según consigna hoy El Observador.

Fue así que improvisó con un pedazo de peceto y fetas de jamón un sandwich rápido y delicioso al que llamó rápidamente “chivito” en honor al pedido de su clienta.

Donato, el hermano de Antonio, obrero de la construcción en el Hotel Nogaró, fue otro de los primeros catadores de chivitos, y uno de los que dio el visto bueno para su puesta a la venta.

El éxito fue inmediato. En esos años, El Mejillón solía vender unos 1,000 chivitos por día.

Lo mágico del asunto es que la leyenda se extendió y hoy no hay extranjero que no sepa de este plato autóctono que ha cruzado fronteras. Bares de uruguayos en Nueva York o Buenos Aires, en Madrid o San Pablo ofrecen el producto, nacido del insomnio gastronómico de Carbonaro. Las páginas gastronómicas de los principales diarios del mundo consagraron su mezcla de simpleza y buen gusto.

El gastrónomo murió en 2003, a los 83 años. Pero su legado sigue vivo en las cocinas de todo el país.

El 5 de febrero, su familia será la encargada de recibir la distinción de la Liga de Fomento de Punta del este al cumplirse 60 años de la invención.

El Mejillón fue adquirido en los 60 por el boxeador Carlos Monzón, quien construyó un edificio sobre el restaurant.

La cuarta generación de la familia Carbonaro sigue luchando por Punta del Este. La hija del empresario, Graciela, forma parte de la comisión honoraria de patrimonio histórico, que vela por los mejores recuerdos de la península que están en peligro de desaparecer como el Hotel San Rafael o el Palace.

 

 

FOTO: El Mejillón en la segunda mitad de los años 40, en plena efervescencia del Chivito. (Familia Carbonara)

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