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PROTAGONISTAS DE LA CIUDAD

Un oficio que se cierra: tres porteros que llevan décadas trabajando en edificios cuentan sus historias

Desde 2026 se han perdido 2.000 puestos de trabajo por la tecnología, estiman desde la Asociación de Porteros del Uruguay.

La Asociación de Porteros de Uruguay estima que desde 2026 se han perdido 2.000 puestos de trabajo por la irrupción de la tecnología.

Durante años el portero fue protagonista del paisaje citadino. Madrugador, bien vestido, confidente, un hombre reservado, que sabe la vida y obra de los habitantes del edificio.

En tren de abaratar costos, en los últimos años aparecieron los llamados tótems: pantallas a través de las cuales una misma persona puede atender la puerta de varios edificios y este oficio comenzó a desaparecer.

En la actualidad hay entre 2.500 - 3.000 trabajadores, la mayoría de ellos son varones de entre 45 a 65 años.

Uno de ellos es Óscar, oriundo de Guichón y jubilado de la Marina. "Estoy acá hace 24 años", contó sobre su vínculo con su lugar de trabajo.

"El portero tiene que ser amable, que la gente te quiera, te aprecie, confíe en ti. Es el dueño de la llave del edificio y del hall, como decimos nosotros", afirmó.

Ángel Sosa trabaja hace 32 años en un edificio en Palermo. Es portero con vivienda y llegó a los 28 con su esposa y una nena de 9 meses. En ese hall transcurrió su vida.

"Como dice la canción de Cacho Castaña 'que respira con el asma de un viejo bandoneón', esto es igual. Conocés la respiración del edificio", aseguró.

Cesar Vega se describe como un portero responsable, con 25 años de oficio, y es el corazón de un edificio con más de 50 apartamentos.

"No falto nunca", remarcó y habló de lo fundamental que es para él "la paz" con uno mismo: "Vos estás tranquilo de que la persona que te confió algo, no lo vas a difundir".

Para Óscar los vínculos humanos marcan el ritmo de su trabajo y son el mayor regalo que este oficio le dejó. Contó que hay familias que vuelven para visitarlo. "Paran el auto, se bajan, me dan un abrazo y eso queda en el corazón".

En Uruguay se estima que el 60% de los edificios cuentan con tecnología virtual, pero los porteros aseguran que nada puede sustituir su cara a cara.

"Portero en sí hay pocos, y los van sustituyendo por cámaras, por tótem. El ser humano, la persona física, está como desapareciendo", dijo Oscar.

Varios de los porteros están próximos a su jubilación y pensar en este momento es un antes y un después.

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