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Tabaré Vázquez rechazó el asilo político al expresidente peruano Alan García

El líder político debió dejar de inmediato la embajada uruguaya en Lima. Buscará asilo en Costa Rica o México.

El gobierno uruguayo no concederá asilo al expresidente peruano Alan García e instruyó al embajador en Lima para que invite al líder del APRA a que se retire de inmediato de la sede diplomática en la que se encuentra hace dos semanas.

El gobierno uruguayo no concederá asilo al expresidente peruano Alan García e instruyó al embajador en Lima para que invite al líder del APRA a que se retire de inmediato de la sede diplomática en la que se encuentra hace dos semanas.

Así lo anunciaron este mediodía el presidente Tabaré Vázquez y el canciller Rodolfo Nin Novoa en conferencia de prensa.

Así anunció a los medios en Perú la decisión del gobierno el embajador uruguayo en Lima Carlos Barros:

REPERCUSIONES NO ASILO

Según el gobierno, no peligra la vida ni la libertad de la expresión del expresidente, dos de las razones por las cuales se suele dar asilo político.

Vázquez y Nin citaron varios estudios de Derecho Internacional y un informe enviado por el gobierno peruano demás de 1.000 páginas como elementos que decidieron la toma de posición sobre la situación del dos veces mandatario de Perú.

Ambos jerarcas dijeron haber descartado las presiones de grupo de poder peruanos -partidos políticos, organizaciones de derechos humanos- que se presentaron en Montevideo para buscar el apoyo o el rechazo del asilo.

García se presentó ante la representación diplomática uruguaya amparándose en la Convención de Caracas de 1954 en su condición de presunto perseguido político.

La decisión de pedir asilo estaba determinada en su situación judicial a raíz de la investigación por coimas contra él y miembros de su gobierno dentro de la causa Odebrecht que también involucra a otros presidentes peruanos.

El ex presidente Julio María Sanguinetti apoyó la decisión del gobierno, así como el diputado Jorge Gandini (Partido Nacional):

SANGUINETTI GANDINI

En el caso de García fue indagado por sobornos en la obra del metro de Lima. En algunas investigaciones se menciona la cifra de 24 millones de dólares.

El entonces presidente ignoró el trabajo de la comisión municipal que trabajaba en el asunto y otorgó la obra a la constructora brasileña en tiempo récord.

García vive en Madrid desde hace tiempo. Allí vive con su última esposa y su hijo menor, de 12 años.

Hace un mes volvió a Lima por asuntos personales y fue citado al juzgado de Crimen Organizado. Tras el interrogatorio se ordenó un cierre de fronteras de 18 meses para él.

El líder aprista entendió que esta medida lesionaba sus derechos políticos y anticipó que las consecuencias de un nuevo interrogatorio lo llevarían a prisión.

Así fue que el fin de semana siguiente se presentó ante el embajador uruguayo Carlos Barros y de inmediato se instaló en la residencia. Allí fue visitado por adherentes y su familia.

En Perú afirman que Alan García consultó por asilo a Costa Rica, Colombia, México y Chile.

El político dejó la sede diplomática poco antes de que Vázquez y Nin Novoa hicieran el anuncio, de modo de evitar la repercusión inmediata que el rechazo iba a tener en medios peruanos.

Ahora no se conoce su paradero.

En círculos políticos se maneja que el líder político le podría haber pedido al embajador uruguayo un último favor: que no le abriera la residencia a la policía peruana y que le sirviese de salvoconducto para salir hacia México o Costa Rica.

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