Soleado pero aislado, Chipre apenas aumenta su producción de energía verde

Hay "340 días de sol por año, pero en Chipre todavía no apostamos por las energías renovables", se desespera Georgia Mouskou desde el salón de su casa en Nicosia, bañado de luz.

Hay "340 días de sol por año, pero en Chipre todavía no apostamos por las energías renovables", se desespera Georgia Mouskou desde el salón de su casa en Nicosia, bañado de luz.

Ante una factura de electricidad que no para de subir, esta treintañera quiere "alquilar una parcela" para instalar paneles solares.

En un año en la isla mediterránea, el número de paneles instalados por particulares aumentó un 16%, según la Autoridad Chipriota de la Electricidad.

Pero aun así, la producción de energía solar y éolica de Chipre es baja. En 2019 se quedó con 13,8%, por debajo de la media europea de 19,7%, según las últimas estadísticas de la oficina europea Eurostat.

El problema, según Markos Asprou, especialista de electricidad en el centro de investigación chipriota Kios, es que la producción de energías renovables depende, por ejemplo, del viento y es "imprevisible" e "incierta".

"Hay que poder paliar su ausencia, la red debe ser flexible, lo que no es el caso en Chipre", explica.

En caso de carencia, la isla no puede contar con la red de ningún país vecino. Situada a más de 800 kilómetros de las costas europeas más cercanas, las griegas, no está conectada a ningún otro sistema eléctrico.

Por ello se explica la lentitud del desarrollo de la energía renovable respecto a otros países de la Unión Europea (UE), indica Asprou.

Para acelerarla, haría falta una solución que garantice el suministro de energía durante las caídas de producción como "el almacenamiento o la interconexión con otros países", explica.

Pero aunque existen tecnologías para almacenar electricidad de origen renovable, por ahora es difícil y costoso desplegarlas a gran escala, señalan los expertos del sector.

- Aislamiento -

En la sala de control de la principal central de producción de electricidad de la isla, Vassilikos, su codirector George Moniatis enseña una columna vacía en una pantalla: en toda la isla, ni una pizca de viento. Las palas de los molinos eólicos no se mueven.

Vassilikos, que cubre el 61,5% de la demanda de electricidad de la isla, quema fueloil y gasóleo, energías fósiles que sitúan a Chipre entre los más contaminadores de la UE.

"¿Qué hacemos si no sopla viento?", se pregunta Moniatis. "Es muy difícil. No podemos contar más que con nosotros mismos".

Para terminar con su aislamiento, Chipre multiplica acuerdos y proyectos, como la costosa interconexión EuroAsia, cofinanciado por la UE, que busca conectar la red de Chipre con la de Israel y la de Grecia.

El 19 de octubre, Chipre, Grecia y Egipto firmaron también un acuerdo de transferencia de energía eléctrica en vistas a interconectar los tres países.

Este país insular se enfrenta también a un factor demográfico particular que provoca fuertes picos de consumo: sus 800.000 habitantes recibían antes de la pandemia a cuatro millones de turistas anuales, especialmente en verano.

La demanda eléctrica pasó este año de 300 megavatios en primavera a 1.200 en verano, indica Moniatis.

En las calurosas noches estivales, "todo el mundo quiere dormir con el aire condicionado, pero en la noche no hay energía solar, con lo que tenemos que contar con las turbinas" de la central, señala el codirector.

Para los consumidores, "el precio de la electricidad no para de subir, y eso hunde nuestro presupuesto", lamenta Georgia Mouskou.

El precio del kilovatio-hora pasó de 16,97 céntimos de euro a finales de 2020 a 21,78 céntimos en agosto de 2021, un incremento del 28%, según el regulador chipriota.

Pero si Mouskou quiere transformar su hogar para recurrir a la energía verde, deberá gastar una fortuna.

"Incluso con las ayudas del Estado, es irrealizable para nosotros", lamenta.

Otra solución es renunciar a la electricidad como decidió Melissa Ahearn y su compañero en Chirokitia, a solo seis kilómetros de Vassilikos.

"Cuatro bombillas, un cargador de teléfono y la batería del ordenador, esto es todo lo que necesitamos", asegura esta mujer que durante mucho tiempo trabajó en los mercados bursátiles.

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FUENTE: AFP

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