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Referéndum para crear una nueva región en una Etiopía dividida

En un palacio de bambú coronando una colina, el extinto reino de Kaffa acogía extravagantes fiestas y almacenaba grandes reservas de oro y piel de búfalo. Esta histórica zona del suroeste de Etiopía confía terminar su declive con una votación para crear una nueva región.

En un palacio de bambú coronando una colina, el extinto reino de Kaffa acogía extravagantes fiestas y almacenaba grandes reservas de oro y piel de búfalo. Esta histórica zona del suroeste de Etiopía confía terminar su declive con una votación para crear una nueva región.

"En el resto del país, todo crece y cambia. Cuando comparo Kaffa con otros sitios, todavía está atrasado", dijo Girma Kidane Gallito, nieto del último rey de Kaffa, depuesto a finales del siglo XIX.

"Hay casas que no han cambiado y carreteras que no se han mejorado" desde entonces, dijo a AFP este descendiente real, cuya familia ahora apenas dispone de recursos para el mantenimiento básico del palacio.

Los líderes de este histórico reino forestal que llegó a conocerse como el "Tíbet de África" esperan que el nacimiento de la nueva región Suroeste canalice más recursos federales y otorgue más poder a esta zona.

El referéndum del jueves se enmarca en un contexto de múltiples desafíos a la unidad nacional de Etiopía y de un renacido impulso por una mayor autonomía en el sur del país, un mosaico de numerosos grupos étnicos reprimidos en el pasado.

Además de la guerra de diez meses contra los rebeldes de la región norteña de Tigré, el primer ministro Abiy Ahmed se enfrenta a insurgentes en la vasta región de Oromia (sur) y a opositores que discuten su amplia victoria electoral este año.

Las autoridades locales de Kaffa confían en que el voto transcurra con normalidad, aunque experiencias anteriores en otras zonas meridionales causaron disturbios e incluso muertos.

- Compromiso del primer ministro -

El debate sobre la administración territorial en el sur de Etiopía se remonta a los años 1990, cuando el país quedó dividido en nueve regiones semiautónomas en base a la distribución de las diferentes etnias.

La constitución reconoció además el derecho de cualquier grupo étnico a celebrar un referéndum para crear una nueva región, pero el anterior gobierno, liderado precisamente por los ahora rebeldes sublevados en Tigré, frenó todo intento, a veces violentamente.

Desde la llegada de Abiy Ahmed, diez etnias incluidas en la diversa región de los Pueblos del Sur pidieron votar para formar una nueva región y una de ellas lo consiguió en 2019, el pueblo Sidama.

Meses antes del referéndum, sin embargo, hubo enfrentamientos entre manifestantes sidamas y fuerzas de seguridad que dejaron 18 fallecidos. También el intento de secesión de la etnia Wolaita dejó un número indeterminado de muertos.

En Kaffa, las reivindicaciones han sido hasta ahora pacíficas. Incluso Abiy visitó su principal ciudad Bonda en 2019 y se dirigió a una multitud con un atuendo en el que lucían los colores tradicionales de este reino (azul, rojo y verde).

Aunque el primer ministro advirtió a los líderes étnicos que una nueva región no solucionaría mágicamente sus problemas, pronto cerró un pacto para unir a Kaffa y otras cinco áreas administrativas bajo la nueva región del Suroeste.

Pocos dudan en que el resultado entre los 900.000 votantes potenciales será un respaldo abrumador a la nueva región.

El gobierno anterior, liderado por el Frente de Liberación Popular de Tigré (TPLF), "no tenía ningún deseo de responder a cualquier petición de libertad", dice Berhanu Woldie, administrador de un instituto.

"Para nosotros era un régimen represivo, no eran buenos líderes", añade.

- Apoyo al gobierno -

Abiy ha podido recoger los frutos de esta estrategia en el sur durante su conflicto militar en el norte.

Deseosos de apoyar a Adís Abeba, miles de hombres y mujeres jóvenes de Kaffa se han alistado en el ejército y otros residentes han enviado cientos de ovejas y bueyes hacia el frente, dijo Tekalign Haileyesus, de la oficina administrativa de la zona de Kaffa.

Además de señales promocionando el referéndum, en las calles de Bonga hay colgados carteles de Abiy y de unidades del ejército con eslóganes como "soy un soldado para mi país".

Este apoyo al gobierno no dependerá tanto del campo de batalla, sino de cómo se implementa el referéndum, advierte el analista Kulle Kursha, de la Universidad Hawassa.

"Si se instala la infraestructura básica y se escucha la voz de la gente, no hay miedo de desintegración", dijo.

Pero si la votación no se traduce en una vida mejor para la gente de Kaffa, "la inestabilidad o la crisis llegará".

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FUENTE: AFP

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