Presentan una demanda para bloquear Cuevana, sitio "pirata" de cine y TV

Cámara Antipiratería del Uruguay pretende iniciar otras demandas a webs que violan el derecho de autor. Invasión de lo global en las leyes nacionales

La Cámara Nacional Antipirateria presentó en Uruguay una demanda para bloquear el sitio web Cuevana, de descarga y visionado de series y películas .

El abogado Fernando Couto, presidente de la organización que reúne a estudios especializados en derechos de autor. explicó que técnicamente es posible bloquear el servicio audiovisual.

Si da los resultados esperados, la cámara también iniciará demanda contra otros sitios populares.

Para lograrlo, hay que impedir el acceso de los usuarios a su Sistema de Nombres de Dominio (DNS), señaló Couto en el diario El Observador.

Cuevana -y su sucedáneo Cuevana Storm- es una plataforma creada en Argentina y tiene unas 500.000 visitas diarias.

No es la primera vez que el sitio es bloqueado en otras partes del mundo.

Sus creadores han intentado regularizarse especializándose en películas independientes.

El 22 de diciembre de 2011, realizó el primer lanzamiento de una película en forma exclusiva que, sin pasar por salas de cine, fue estrenada directamente en esta plataforma web. La película titulada Stephanie fue dirigida por el cineasta argentino Maximiliano Gerscovich

Hoy es posible ver en streaming un estreno absoluto mundial a través de sitios como Cuevana, Pop Corn. YTS.to, Kickass.to, o The Pirate Bay, entre otros, ya seadesde una computadora o un celular.

Los modelos de negocio son variados: algunos son simplemente gestionados a través de donación y crowdfunding (financiamiento colectivo), y otros se financian con avisos en formato pop-up, que constituyen una verdadera tortura para los consumidores, cuando no fuente de virus y problema spara las computadoras de los usuarios.

Algunos de estas plataformas también son perseguidas en otras partes del mundo. los dueños de la sueca Pirate Bay han estado en prisión por estos temas.

Los usuarios más compenetrados con estos sistemas saben que se trata, en general, de sitios gratuitos que permiten ver los contenidos en cualquier momento, a diferencia de lo que sucede en la TV abierta.

Los sistemas de cable se han visto obligados a crear plataformas on demand para afrontar estas ventajas.

El argumento es no dejar pasar estos servicios de bajo o ningún costo que no pagan impuestos, que violan los derechos de autor de las grandes productoras y de los artistas.

El gobierno ha analizado aumentar los impuestos incluso a servicios similares que sí respetan los derechos de autor, como Netflix, que solo en Uruguay tiene 120.000 clientes por una suscripción de 7.99 dólares mensuales.

En su momento, DGI también anunció que analizará aplicar impuestos a otras plataformas globales como Spotify, destimada a bajar música en forma gratuita y paga, según se adhiera a la versión normal o premium.

La encrucijada de regular estos servicios que funcionan a través de internet ya está en Uruguay a través de otros rubros.

Por ejemplo, está en la agenda la llegada de la aplicación global Uber, la plataforma de transporte que pretende competir con remises y taxis, y que los empresarios del sector consideran ilegal.

Un permiso para trabajar como taxi en Montevideo cuesta cerca de 100.000 dólares. La empresa debe estar registrada ante DGI, BPS, Banco de Seguros, e Intendencia, entre otros organismos recaudatorios.

En el caso de Uber, la respuesta fue llamativa por parte de los aspirantes a nuevos transportistas: en pocas horas, más de 2.500 personas se presentaron para registrarse y ofrecer sus servicios por fuera de los servicios considerados legales por el estado.

Los comerciantes de shoppings también salieron a protestar ante las compras por amazon y otras plataformas on line.

Actualmente, Aduanas reguló la situación y estableció un decreto que autoriza por usuarios a cinco compras por año no mayores a 200 dólares con tarjeta de crédito o débito.

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