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Prendieron fuego el campamento sindical de los trabajadores de Arrozal 33

Los trabajadores denuncian que la empresa incumple los convenios y persigue a los delegados sindicales.

05 de mayo de 2017, 19:08hs

En la noche del jueves tomó fuego el campamento sindical de los trabajadores de Arrozal Treinta y Tres, que habían retornado a sus actividades en el marco del preacuerdo alcanzado en el Ministerio de Trabajo el pasado domingo. Afortunadamente no había personas al momento del siniestro.

A principios de abril los trabajadores de Arrozal 33 se declararon en conflicto e instalaron un campamento sindical en Ruta 18 y camino Arrozal Treinta y Tres.

Dos trabajadoras habían sido sancionadas por la empresa tras ejercer su derecho a licencia sindical, argumentando que no había sido debidamente solicitada. Una de ellas fue enviada a seguro de paro.

Además el sector sigue sin tener acuerdo salarial, y la empresa tiene denuncias de graves falencias en las medidas de seguridad. 

En esa oportunidad, los trabajadores denunciaron además agresiones físicas por parte de los representantes de la empresa, que incluían golpes de puño e intentos de tirarle agua caliente al delegado sindical Richard Olivera, a quien también tomaron del cuello de la camisa. 

Tras arduas negociaciones en el Ministerio de Trabajo, ambas mujeres fueron reintegradas a sus funciones en el marco de un preacuerdo.

Sin embargo, cuando los trabajadores levantaron las medidas y se presentaron a trabajar este martes, se encontraron con que varios habían sido destinados a otras tareas, lo que les reportaba un perjuicio económico.

Además un trabajadores fue despedido. Es padre de uno de los más salientes dirigentes sindicales de la empresa, y los trabajadores consideran que es una medida tomada con el fin de intimidar y desalentar la organización sindical.

El próximo miércoles volverán a negociar en la Dirección Nacional de Trabajo, según dijo a Subrayado el representante del Sindicato Único de Trabajadores del Arroz y Afines, y su principal aspiración es que las autoridades intervengan para evitar los malos tratos y la escalada de violencia de parte de la empresa.

Los trabajadores nunca lograron hablar con los  dueños de la empresa, siempre debieron negociar con abogados intermediarios o con los administradores de la actividad del establecimiento. 

En Arrozal 33 trabajan unas 700 personas, más de 300 en el sector cultivo. 

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