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Portugal, campeón en vacunación, inicia una carrera contrarreloj para frenar la pandemia

Portugal, país de Europa con mayor porcentaje de ciudadanos vacunados, restableció este miércoles varias restricciones para intentar frenar el resurgimiento de la pandemia y lanzó una nueva campaña de inmunización.

Portugal, país de Europa con mayor porcentaje de ciudadanos vacunados, restableció este miércoles varias restricciones para intentar frenar el resurgimiento de la pandemia y lanzó una nueva campaña de inmunización.

Aprovechando el día feriado, centenares de personas acudieron al mayor centro de vacunación de la capital, Lisboa, que abrió sus puertas este miércoles.

Instalado en un gran pabellón del principal sitio de exposiciones de la capital portuguesa, éste duplicaría la capacidad de inoculación, permitiendo administrar diariamente hasta 6.000 dosis de vacunas anti-covid y 3.000 contra la gripe.

"Las autoridades lo recomiendan así que he venido, sin siquiera pedir cita previa, y todo ha ido muy bien", explicó a la AFP José Barreto, un profesor jubilado de 71 años, que aseguró hacer frente a la pandemia "con mucha racionalidad: me defiendo sin ceder al pánico".

Tras vacunar al 85% de su población desde comienzos de octubre, lo que constituye todo un éxito, las autoridades lanzaron otra carrera contrarreloj para inocular una dosis de refuerzo a casi el 20% de la misma antes de las vacaciones navideñas.

Pero, de los 1,8 millones de personas mayores de 65 años aún faltan 600.000, de acuerdo a un informe brindado el martes de noche por la Dirección General de Salud.

"Corrimos un largo maratón para finalizar la campaña de vacunación con un resultado excelente", comentó a la AFP el neumólogo Filipe Froes, responsable del gabinete de crisis por covid-19 de la Orden de Médicos del país ibérico.

- Mascarillas y pases sanitarios -

"Por supuesto que estamos agotados, pero inclusive creo que deberíamos haber empezado a administrar las dosis de refuerzo antes", añade.

Gracias a una de las tasas de vacunación entre las más altas del mundo, Portugal experimentó un repunte de la pandemia más tardío y menos acentuado que otros países.

Pero el número de nuevos casos diarios aumentó de manera considerable en un mes, y este miércoles superó los 4.000 contagios en 24 horas, por primera vez desde el pico de la ola anterior, provocada el pasado verano boreal por la variante delta.

Deseoso de evitar el desastroso escenario que provocó el invierno pasado la variante alfa, el gobierno portugués hizo lo mismo que en la mayoría de países europeos: restablecer una serie de medidas sanitarias.

A partir de este miércoles, volvió a ser obligatorio el uso de mascarillas en todos los recintos cerrados y el pase sanitario debe mostrarse al entrar a restaurantes, hoteles y pabellones deportivos.

Además, para entrar en el país ya no bastará con portar un certificado de vacunación, sino que también habrá que presentar una prueba de un test negativo o de recuperación al covid-19.

- Ómicron ya detectada -

Para frenar los contagios que puedan darse en las fiestas de fin de año, el primer ministro, António Costa, anunció además medidas más severas desde la primera semana de enero: extensión de vacaciones escolares, teletrabajo obligatorio y cierre de bares y discotecas.

De acuerdo a Froes, estas medidas son perentorias pese a la tasa de vacunación del país, puesto que "el impacto de ésta es muy superior a cualquier otra". "Con esta nueva amenaza de la variante ómicron, algunas de estas medidas posiblemente deberán afinarse", añadió.

En Portugal se detectaron el lunes los primeros casos de la nueva variante en un equipo de fútbol de primera división, uno de cuyos jugadores había viajado recientemente a Sudáfrica, país que informó por primera vez sobre la aparición de ómicron.

Tanto para las autoridades portuguesas como para el personal sanitario, la vacunación continúa siendo una herramienta clave en el combate contra la pandemia.

"La vacunación nunca fue considerada una cura, sino una prevención contra enfermedades graves", indicó la enfermera Ana Marcelino, encargada de la campaña de vacunación en el municipio de Cascais, suburbio del oeste de Lisboa.

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FUENTE: AFP

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