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Portaaviones nuclear de EE.UU. estuvo a 100 millas de Punta del Este

Subrayado visitó el George Washington, que transporta a 5.500 personas y puede embarcar hasta 80 aeronaves. Sus reactores nucleares le dan autonomía para 20 años.

El portaaviones nuclear George Washington está navegando por el Atlántico Sur en maniobras de entrenamiento. La embajada de Estados Unidos invitó a los comandantes de las fuerzas armadas uruguayas y a miembros del gobierno a conocer las instalaciones de la embarcación.

El portaaviones es uno de los 10 pertenecientes a la clase Nimitz y está en servicio desde 1992. Zarpó en setiembre desde San Diego en la costa oeste, con destino al astillero de Norfolk, Virginia en la costa este.

La travesía implica bordear todo el continente americano. En su viaje, realizó maniobras en Perú y Chile. Tras atravesar el estrecho de Magallanes hasta el Atlántico con rumbo al norte.

Este portaaviones es propulsado por dos reactores nucleares con autonomía para 20 años. Actualmente transporta a 5.500 personas y puede embarcar hasta 80 aeronaves. Destila un millón y medio de litros de agua por día para consumo interno y para enfriar los reactores. Desarrolla una velocidad de máxima de 30 nudos, unos 55 kilómetros por hora.

La almirante Lisa Franchetti está a cargo del grupo de ataque que comanda el George Washington, y que componen otras embarcaciones.

Debajo de la cubierta y las pistas están los sectores destinados a los hangares. En estos compartimentos se trabaja de forma permanente en la reparación y mantenimiento de los aviones y helicópteros.

Al llegar al puerto de Norfolk a mediados de diciembre, se realizará la recarga de los reactores para volver a navegar por otros tres años.

En la cubierta de vuelo la operativa de despegue y aterrizaje se realiza tanto en el día como la noche.

El Goerge Washinton tiene un largo de 332 metros y 76,8 de ancho. En la cubierta de vuelo hay cuatro elevadores para subir y bajar los aviones y helicópteros.

El teniente Alex Díaz, de origen cubano, es el jefe de la cubierta de vuelos.

En las dos pistas de despegue hay cuatro catapultas para impulsar a las naves, que salen al máximo de potencia para poder decolar en menos de 200 metros.

En la pista de de aterrizaje están los cuatro cables. Cada avión debe enganchar uno de ellos para frenar, siempre con el máximo de potencia posible, para volver a despegar para intentarlo de nuevo, en caso de no engancharse.

Este portaaviones estaba a 100 millas de la costa de Maldonado, dentro de la zona económica donde puede navegar, pero fuera del mar territorial uruguayo. En el viaje hacia el barco y en la visita a la cubierta hubo que seguir rigurosas medidas de seguridad.

La permanencia en la cubierta es con protección para los oídos y la vista, a causa del intenso sonido de los aviones y las partículas que se pueden desprender. También los visitantes deben usar chalecos salvavidas y permanecer atentos a las señales de advertencia, mientras los aviones caza despegan.

Los comandantes del ejército, fuerza aérea y armada, junto al jefe del estado mayor de la defensa, valoraron el intercambio con la tripulación del portaaviones, capitaneado por Timothy Kuehhas. Entre los invitados por la embajada a conocer la embarcación, estuvo el vicecanciller José Luis Cancela.

El George Washington sirvió en el Mediterráneo durante el conflicto de los Balcanes y en el golfo pérsico, en operaciones desplegadas en Irak y Afganistán.

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