Policías de Colón cobraban coimas y eran socios de rapiñeros

De los 4 procesados, solo uno irá preso. Era oficial del juzgado de Julia Staricco, a cargo del caso. Le cambiaban la apariencia a los detenidos para no ser reconocidos

Seis personas fueron procesadas por un caso de corrupción policial que quedó al descubierto en las últimas semanas. La investigación había comenzado en octubre de 2012, a instancias de un policía que denunció los hechos. Entre los procesados hay cuatro policías y dos civiles. Sólo uno irá a la cárce. Al resto de los funcionarios se les iniciará sumario, al tiempo que la justicia los procesó sin prisión. Los dos civiles del caso son dos hermanos delincuentes con varios antecedentes penales. El procedimiento fue realizado por la Dirección General de Información e Inteligencia.

“No sé si perdimos cuatro policías o ganamos cuatro lugares para buenos agentes”, comentó el director de la DGII, José Colman, quien hoy dio detalles de la investigación.

Se trata de agentes de la seccional 21º de Policía con asiento en Colón. La justicia comprobó que policías de esa dependencia cobraron a la abuela de dos detenidos para liberarlos. En el allanamiento a la casa habían logrado capturar a uno de los dos, que en ese entonces era menor de edad. Entterado su hermano mayor, contactó a un conocido de la Policía y acordaron el pago de una coima a cambio de ser liberados. La abuela de los muchachos se haría cargo del pago.

El agente que gestiona la coima era nada menos que D.B, de 40 años, agente de segunda en el juzgado penal de 16º turno, a cargo de la magistrada Julia Staricco. Curiosamente, en el ámbito de esta jueza -que vive en la zona de Colón- cayó el caso casi dos años después.

¿Cómo lo hicieron? Acordaron el pago de los “servicios” en el monte de la Francesa, un alejado parque de la zona donde D.G. Realizaba su servicio 222.

Eb el lugar se encontraron los hermanos Gabriel y Fabio García y la abuela. Además del agente de segunda estaba el agente de primera de la seccional 21º, R.V.Y, de 42 años, conocido como “El camario”.

Los policías les cortaron el pelo y cambiaron el aspecto físico de los hermanos Gabriel y Fabio García, y los llevaron a la sesión de reconocimiento con las víctimas.

Obviamente lograron así despistar a la justicia y los agentes recibieron su dinero.

Pero los emprendedores hermanos García no dejaron de hacer de las suyas. En setiembre de 2012, seles involucra en una serie de rapiñas en la zona. Uno de los golpes fue en “La Granjita” de Colón. Testigos señalaron que el asalto fue llevado a cabo por cinco personas.

Fabián y Gabriel García son nuevamente detenidos. Esta vez no iban a tener tanta suerte. Entonces deciden denunciar la corrupción en la seccional 21º. La abuela de los muchachos muestra los comprobantes del pago realizado a fines de 2011 a los dos agentes que los habían rescatado de un seguro procesamiento.

El hecho toma dimensiones como para una investigación interna. En efecto, la relación entre los García y los agentes continuó en el tiempo. Los delincuentes repartían el botín con sus socios uniformados.

Hurtos, rapiñas y arrebatos eran denunciados por vecinos de Colón, que apuntaban a los hermanos García pero los hechos no llegaban a pasar de simples denuncias.

Por entonces hubo varias marchas por la inseguridad en la zona, por la falta de patrulleros. La Policía por entonces explicó que el radio de actuación de la seccional 21º era demasiado grande para los recursos humanos y técnicos con los que contaban.

Los hermanos García terminaron presos por las actuaciones de la doctora Staricco. Las grabaciones de llamadas realizadas por ellos los inculparon de la comisión de varios delitos.

Pero a su vez los policías negaron todo y quedaron libres. Los comprobantes de la cuenta bancaria de la mujer no sirvieron en principio para tomar en serio la denuncia de corrupción.
Pero en octubre de 2012, un policía de la seccional 21º se animó a denunciar al subcomisario encargado de la época, un funcionario de iniciales O.G. En la denuncia había varias agentes que también utilizaban la misma sociedad con delincuentes de la zona.

La magistrada volvió a ordenar escuchas telefónicas, esta vez enfocadas en los policías denunciados.

Casi un año después tuvo en sus manos el material para convocar a los denunciados.

Lo llamativo es que, de los procesamientos, tres son sin prisión y uno solo con prisión. Esto no quiere decir que no sean destituidos de la Policía (se les abre una investigación y se los separa del cargo), y que la carátula no cambie en el futuro, indicó el director de la DGII, José Colman.

La justicia procesó al subcomisario O.G., al Oficial Ayudante M.R., y finalmente a los agentes D.B. y R.V.

El único policía que irá a prisiòn será D.B, el agente de primera que pidió la coima a los hermanos García. Curiosamente trabajaba en el juzgado de la jueza Staricco, quien le tipificó “cohecho calificado”.

Su “socio” en aquella primera coima, el agente de primera R.V fue procesado por el mismo delito, pero no irá a la cárcel.

Al subcomisario O.G de lo responsabilizó de omisión de los deberes del funcionario público por no denunciar los hechos. Tampoco irá a la cárcel. Actualmente este jerarca presta funciones en otra comisaría, la seccional 22.

También resultaron procesados los hermanos García. Uno de ellos ya estaba en prisión en Canelones, por lo que sumó así una nueva causa judicial a su foja penitenciaria. La jueza la dictaminó receptación en reiteración real y un delito de cohecho (pagó coimas a funcionarios públicos).

El otro, que estaba libre, seguirá en libertad. Fue procesado por receptación y deberá cumplir pena con medidas sustitutivas no especificadas.

 

A principios de julio, un comisario y cinco policías de la División 3 de Investigaciones fueron procesados por concusión y conjunción del interés público y privado, en relación a sus vínculos con narcotraficantes de la zona.

Dejá tu comentario