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Polémica entre sistema judicial y de salud por niña embarazada por adulto

La víctima, de 11 años, desea ser madre. Justicia carga la decisión en manos de la madre y el equipo médico.

 

La justicia penal de 1º turno  resolvió el pasado 27 de abril  procesar con prisión a un hombre de 41 años que violó y dejó embarazada a una niña de 11 años con la que vivía desde un mes antes.

El episodio generó polémica entre autoridades sanitarias y judiciales sobre qué hacer con el embarazo de la niña. La justicia indicó que es una decisión de la madre de la víctima con el equipo médico. Los médicos entienden que la opinión de la niña -que es paciente psiquiátrica y presenta leve retraso- es importante. La menor "desea ser madre", dijeron a La Diaria fuentes del caso.

La relación entre ambos había comenzado porque la madre de la niña es amiga de la exesposa del hombre enviado a prisión. La menor cuidaba al hijo del matrimonio en esa casa.

La víctima está internada en el Hospital Pereira Rossell desde el 19 de marzo y el magistrado actuante ordenó estudios médicos para comprobar si hubo violación. La niña entró al centro de salud con un embarazo de 12 semanas.

El episodio dejó en evidencia baches en el sistema, ya que el embarazo estaba al filo de los plazos de la nueva Ley de Salud Reproductiva. El trámite de la justicia demoró más de lo estipulado  y ahora, a las 14 semanas, la decisión de interrumpir el embarazo quedó seriamente limitada.

Lilián Abracinskas de la ONG Mujer y Salud en Uruguay (MYSU), dijo que en estos plazos se puede interrumpir un embarazo por "riesgo de vida y malformación del feto".

La madre declaró ante el Juzgado letrado de Familia y dijo estar de acuerdo con la interrupción del embarazo. La mujer pidió que su hija sea internada en un establecimiento del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU).

La ONG El Farol, que trabaja con la niña y dos de sus hermanos desde hace tres años, se puso en contacto con el equipo médico para saber cómo actuar. A diferencia de la madre, los médicos quieren que se escuche la voz de la niña embarazada.

Más allá de que la justicia entiende que la decisión está en los padres y el equipo médico, el fallo del Tribunal de Familia entiende que la niña "no está en condiciones de comprender las consecuencias de un embarazo, la maternidad y la relación con un hombre que triplica su edad".

De acuerdo al diagnóstico, la víctima presenta “un evidente retardo al menos leve”.

Autoridades del hospital pediátrico dijeron que, más allá de la decisión judicial, no se puede interrumpir el embarazo sin el consentimiento de la niña.

HAY OTROS CASOS. El dilema moral que genera la situación invoca distintos aspectos. La directora de la División Salud del INAU, Mónica Silva, dijo que ya han tratado al menos tres embarazos de niñas de 11 y 12 años que sufrieron abuso y explotación sexual y culminaron en un embarazo.

La coordinadora de Salud Sexual y reproductiva del MSP, Ana Visconti, dijo que las medidas de talla y peso de la niña en cuestión “no son menores que en otros embarazos adolescentes”. De acuerdo a esta situación no sería causal de aborto.

 

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