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Periodista y extupamaro duda de las cartas de Amodio Pérez

Señala supuestas incongruencias y errores algunos hechos descritos en los envíos. Otros excompañeros creen que la colaboración empezó mucho antes del "quiebre"

Las cartas que fueron enviadas por una persona que se identifica como el extupamaro Héctor Amodio Pérez todavía siguen dando qué hablar.

Un informe publicado hoy por Brecha sugiere que, a diferencia de lo que se asegura en las cartas, Amodio trabajaba para militares y policías desde 1970.

La hipótesis sostenida por el exjefe de la Columna 15 es que su colaboración se dio luego de su tercera detención en 1971, y a raíz de la detención de su compañera Alicia Rey Morales. Quebrado por la derrota militar desde hacía tiempo, Amodio decidió salvarse junto con Rey ofreciendo “ordenar los papeles”, declaraciones de varios jefes tupamaros, y en particular la carpeta de Alberto Píriz Budes, señalado como el otro traidor del MLN.

La teoría de que Amodio cambió de bando antes de lo que dice, es sostenida por el autor del informe, Samuel Blixen, por la historiadora Clara Aldrighi, el exmilitar Pedro Aguerre -padre del actual comandante- y por el abogado Gustavo Schroeder. Los tres integraron el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros.

Aldrighi ubica su participación en el juego de doble agente en su segunda caída, el 25 de fabrero de 1972. Allí Amodio deja por escrito haber dejado de pertenecer a los Tupamaros desde julio de 1970. Lo asegura después de una pregunta acerca de si tenía algo que agregar, "como para remarcar el hecho", asegura la historiadora. El general (r) Pedro Aguerre, militar civilista que estuvo preso en la dictadura por su adhesión al Partido Socialista, contó en Brecha que él y su colega Pedro Montañez se encontraron con Amodio en abril del año 70 a instancias del tupamaro. Amodio prometía nombres y lugares de reunión de militares golpistas. "Fue una cáscara de banana", dijo Aguerre. "Amodio ya trabajaba entonces con los milicos", agregó y señaló que el exguerrillero llevaba un equipo de transmisión para grabar la charla con ellos.

Blixen incluso va más lejos: duda de la verdadera identidad del autor de las cartas. Se basa en algunas afirmaciones del supuesto Amodio, que dedica buena parte de los textos a demostrar su identidad a través de episodios que sólo él podría conocer. Así fue que, por ejemplo, una de las cartas convenció al extupamaro Marcelo Estefanell de su identidad, a partir de la descripción de una fuga de Amodio y otro compañero que terminó en su casa. Eran los tiempos finales de la guerrilla y los instantes previos a la última detención de Amodio en un local del MLN-T que estaba “quemado”. No lo sabían entonces él, ni Rodolfo “El Mojarra” Wolf y ni el propio Estefanell, quien los condujo allí.

El periodista Blixen sostiene que la guiñada a “El Alemán” (Henry Engler, alias “Octavio”) contenida en una de las cartas no fue vivida de primera mano por Amodio. En una posdata de una sus cartas, Amodio le recuerda a su excompañero un episodio muy íntimo: se había dormido sentado en el inodoro.

El episodio no podía ser vivido de primera mano por él, ya que ocurrió durante la fuga del penal de Punta Carretas denominada “El Abuso”. Amodio se fue en la primera tanda de evacuados y Engler se habría dormido después.

Según el reportero de Brecha, Amodio se autoincrimina más de la cuenta en el episodio de la entrega de la Cárcel del Pueblo, un enterradero tupamaro donde se privaba de libertad a embajadores y funcionarios del gobierno de Jorge Pacheco Areco.

En base a dos tupamaros que estaban en la “Cárcel del Pueblo” ese día, Blixen sostiene que quien golpeó la puerta de la casa de Paullier y Charrúa fue Adolfo “Nepo” Wassen Alaniz y no Amodio. Según Amodio, Wassen -a instancia suya- convenció a Wolf de dar la dirección del local a los militares, mientras él se encargó de negociar la entrega con el argumento de que eso evitaría más muertes. En esos días, las Fuerzas Conjuntas estaban a punto de liquidar a la guerrilla.

Según uno de los tupamaros a cargo de la Cárcel del Pueblo, el que entró y negoció la entrega fue Wassen. “A Amodio me pareció verlo en la vereda, junto a los militares”, dijo el testigo.

Wassen murió de cáncer en 1984, estando aún preso en el Penal de Libertad.

Para el periodista de Brecha, es incomprensible que Amodio se otorgue protagonismo en una entrega en la que tuvo un papel menor (no conocía la dirección de la "Cárcel del Pueblo"). Esto contrasta con la actitud de las cartas, en las que en todo momento ha intentado minimizar su participación como informante.

A diferencia de Blixen en Becha y de una nota firmada por Carlos Luppi en Caras y Caretas, o viejos camaradas de armas como Jorge Zabalza, para Gustavo Schroeder, la reaparición de Amodio no tiene fines político-electorales.

Schroeder, cuyo hermano Gabriel fue asesinado en la “guerra sucia”, integró la llamada “microfracción” del MLN, un grupo que estuvo en contra del liderazgo de Raúl Sendic y se propuso crear otro movimiento guerrillero aparte.

Llegado hace muy poco de Francia, el extupamaro Schroeder cree que Amodio “carga con una traición pesada”. “La culpa, de alguna forma, ha sido su condena”.

 

 

FOTO: Relectura de la foto de Héctor Amodio Pérez enviada al diario El Observador, el medio que pudo conversar con el extupamaro. Así salió publicada en el blog elmuertoquehabla.blogspot.com, que dedica sus post a los años de la “guerra sucia”.

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