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Opositores al golpe en Sudán se concentran para protesta masiva

Los opositores al golpe de Estado militar en Sudán organizan el sábado una demostración de fuerza contra el general Abdel Fattah al Burhan, decididos a devolver el país a la senda democrática a pesar de cinco días de represión mortífera.

Los opositores al golpe de Estado militar en Sudán organizan el sábado una demostración de fuerza contra el general Abdel Fattah al Burhan, decididos a devolver el país a la senda democrática a pesar de cinco días de represión mortífera.

La respuesta del ejército será vigilada por el mundo entero, advirtió un alto responsable estadounidense. "Será una verdadera prueba de las intenciones de los militares", dijo, previniendo ante un estallido de violencia.

El riesgo de un nuevo baño de sangre en este país diezmado por los conflictos no menoscaba la determinación de los manifestantes, asegura a AFP la militante prodemocracia Tahani Abbas.

"Los militares no nos dirigirán, aquí dejamos nuestro mensaje", dice.

Y la "manifestación del millón" de personas prometida en redes sociales y en grafitis en las paredes de Jartum, donde el internet está cortado por las autoridades, no es más que "un primer paso".

En un país dirigido casi sin interrupción por los militares en sus 65 años de independencia, la calle decidió levantarse ante el general Burhan que disolvió el lunes las instituciones del gobierno transitorio y arrestó a la mayoría de líderes civiles.

- "El mundo los mira" -

El eslogan principal de los opositores es que "no hay vuelta atrás posible" tras la revuelta que tumbó en 2019 al dictador Omar al Bashir, un general subido al poder con otro golpe hace 30 años.

Desde hace cinco días, muchos sudaneses declararon "desobediencia civil" y se protegen en barricadas. Se enfrentan a balas reales o de goma y a gases lacrimógenos lanzados por las fuerzas de seguridad que han dejado al menos ocho muertos, probablemente más, según una asociación de médicos.

La manifestante Abbas asegura que su "única arma es el pacifismo y ya ha funcionado". "Ya no tenemos miedo", asegura.

Para los opositores, que prometen también marchas de los emigrados en el extranjero, el sábado es una reedición de la "revolución" de 2019 que hizo caer a Bashir tras seis meses de movilizaciones y más de 250 muertos.

Esta vez, "los dirigentes militares no deben equivocarse: el mundo los mira y no tolerará más sangre", avisó Amnistía Internacional.

Desde el viernes por la noche, Estados Unidos invita al ejército a la contención. Esta jornada, afirmó un alto responsable, "será una verdadera prueba de las intenciones de los militares".

El secretario general de la ONU Antonio Guterres instó "a los militares a hacer gala de moderación y a no causar más víctimas".

Casi la totalidad de dirigentes civiles, que integraban junto a los militares las instituciones de la transición ahora disueltas, están todavía detenidos o en arresto domiciliario.

El lunes de madrugada fueron arrestados por soldados, horas antes de que compareciera el general Burhan para anunciar la disolución de los órganos de gobierno del país.

- Sanciones internacionales -

El golpe sepultó las esperanzas de unas elecciones libres a finales de 2023 y llevó al país a lo desconocido.

Numerosas instituciones públicas anunciaron que se unían a la "desobediencia civil" que ha transformado Jartum en una ciudad muerta desde hace cinco días.

Hace nueve días, decenas de miles de sudaneses habían marchado al grito de "Burhan, deja el poder", un evento que probablemente precipitó la maniobra del ejército.

Los militantes quieren llenar todavía más las calles esta vez, aunque muchos de ellos hayan sido detenidos. Los expertos señalan que, gracias a la experiencia de 2019, el movimiento prodemocrático está mejor organizado.

Además, cuentan con el apoyo de una comunidad internacional que ha multiplicado las sanciones contra los generales.

Estados Unidos y el Banco Mundial frenaron su ayuda, vital para un país sumido a una inflación galopante y una pobreza endémica. La Unión Africana suspendió a Sudán y el Consejo de Seguridad de la ONU exige el regreso de los civiles al poder.

"El 30 de octubre recuperaremos las conquistas de la revolución", asegura a la AFP Abdeljalil al-Bacha, que protesta en Omdurmán, ciudad gemela de Jartum en la orilla opuesta del Nilo Blanco.

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FUENTE: AFP

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