Eliminado por Noruega (2-1) en octavos de final del Mundial, Neymar jugó su último partido con la camiseta de Brasil, concluido con lágrimas, después de haber marcado un penal que sólo sirvió para maquillar el resultado, este domingo en East Rutherford.
Neymar en su último Mundial: unos pocos minutos, un gol y sin consuelo
El gol de penal convertido por el astro brasileño fue su despedida de los mundiales; entre lágrimas, se tiró al piso rodeado de sus compañeros que intentaban consolarlo.
Sentado sobre el césped del MetLife Stadium tras el pitazo final, el número 10, rodeado de compañeros que intentaban consolarle, rompió en un mar de lágrimas.
Nada parecía consolarle: su sueño de ganar la Copa del Mundo, único trofeo que falta en su carrera, acababa de desvanecerse, bajo los golpes de ariete de Erling Haaland, autor de un doblete al final del partido.
Su convocatoria número 130 y última, Neymar la confirmó en el minuto 67 del encuentro, cuando Carlo Ancelotti decidió hacerlo entrar en sustitución de Gabriel Martinelli.
Su primer regate fue fallido, su primer pase también, tal vez por un exceso de emoción, mientras el público inmortalizaba el momento sacando sus teléfonos.
Los minutos fueron pasando sin que lograra insuflar aire nuevo e inspiración al ataque de su equipo, como refleja un regate forzado en el área, en medio de un bosque de piernas rojas.
Con la eliminación ya casi consumada, la frustración se apoderó de él y Neymar perdió un poco los papeles.
Primero, con una fea plancha sobre Odegaard (90+5), y luego empujando a otros noruegos que habían acudido a separarles. Recibió una merecida tarjeta amarilla.
Último récord
¿Iba a ser esta acción poco plausible la última huella dejada por Neymar? No. Porque un codazo de Ostigard en el rostro de Casemiro fue justamente sancionado con un penal, el segundo del partido para la Seleçao, frustrada por haber dejado pasar su oportunidad en la primera parte, cuando Orjan Nyland atajó el disparo de Bruno Guimaraes (13’).
Así, en los últimos segundos del tiempo añadido, cuando la victoria de todas formas ya la tenía Noruega en el bolsillo, el delantero de 34 años no dudó en asumir la responsabilizar y lanzar la pena máxima.
Pero justo antes, en un clima cada vez más eléctrico sobre el terreno de juego, se produjo un intercambio de palabras — probablemente insultos — con Nyland, que intentó desestabilizarlo haciendo mil gestos bajo su arco.
Hacía falta mucho más para privar a la ídolo brasileña de su gol número 80 con la selección, récord mejorado, con un disparo cruzado con el interior del pie.
Su último tanto con la Canarinha, que cae en esta fase tan temprana por primera vez desde 1990, no consolará a Neymar.
Ese gol inútil solo tendrá el valor de una despedida entre lágrimas, en una competición que nunca le ha sonreído (semifinalista sin jugar por lesión en 2014, cuartofinalista en 2018 y 2022).
FUENTE: AFP
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