Un general de la policía sudanesa murió el jueves en nuevas manifestaciones contra el golpe de Estado, reprimidas con granadas lacrimógenas en otro episodio de violencia días después de la apertura de un diálogo bajo la égida de la ONU.
Muere un general sudanés en las manifestaciones, reprimidas con gas lacrimógeno
Un general de la policía sudanesa murió el jueves en nuevas manifestaciones contra el golpe de Estado, reprimidas con granadas lacrimógenas en otro episodio de violencia días después de la apertura de un diálogo bajo la égida de la ONU.
Sudán está sumido en una crisis política desde el 25 de octubre tras el golpe de Estado encabezado por Abdel Fatah al Burhan, comandante en jefe del ejército.
La represión lanzada por las fuerzas de seguridad ya ha dejado 63 muertos entre los manifestantes, según fuentes médicas prodemocracia.
El jueves, por primera vez, la policía --que regularmente asegura tener decenas de heridos en sus filas-- anunció la muerte de uno de sus generales en una marcha en Jartum.
Esta muerte podría modificar la situación, pues de un lado los manifestantes reclaman ser pacifistas, y del otro las autoridades acusan a algunos de ellos de buscar el enfrentamiento, en un país donde hay millones de armas en circulación.
Según testigos, las fuerzas de seguridad dispararon granadas lacrimógenas contra los manifestantes, que convergieron en el centro de Jartum gritando consignas como "con todo nuestro poder llegaremos al palacio" y señalando a Burhan: "¡Fueron los islamistas quienes te llevaron allí!".
Los manifestantes perciben el golpe de Estado de octubre pasado como una forma de retorno al régimen de Omar al Bashir, una dictadura de corte islamista que estuvo en el poder durante 30 años, en un país que desde su independencia hace 66 años sólo ha conocido gobiernos militares.
Además, el rostro civil de la difícil transición ya ha abandonado el escenario: a principios de enero el primer ministro Abdalá Hamdok dimitió.
Y, desde el golpe de Estado, los generales no han conseguido volver a nombrar un gobierno de civiles, tal como lo prometieron desde el 25 de octubre
En las calles, los manifestantes afirman que no se conformarán hasta que Burhan deje el poder, después de que las protestas de 2019 consiguieran acabar con la autocracia de Bashir.
En medio de las movilizaciones y de las posturas irreconciliables, la ONU intenta reunir a los principales actores políticos en una mesa de negociaciones.
El lunes el emisario de la ONU para Sudán, Volker Perthes, lanzó el proceso centrándose en un comienzo diálogo individual, para después avanzar hacia una fase de conversaciones indirectas.
El diplomático de la ONU afirma que "no hay ninguna objeción" por parte de los militares, pero entre los civiles muchos rechazan la negociación o piden garantías de que el diálogo no busque "legitimar" el régimen en el poder.
En la calle, hay consenso y los manifestantes no quieren una "negociación" ni una "asociación" con los militares.
Por su lado, el general Burhan asegura haber procedido solamente a una "corrección del curso de la revolución" y querer conducir a Sudán, uno de los países más pobres del mundo, hacia elecciones libres en 2023.
Pero sus apoyos en el extranjero son cada vez más escasos y no se vislumbra una reanudación de la ayuda internacional, suspendida con el golpe de Estado.
En El Cairo, vecino y aliado tradicional de los generales sudaneses, se mantiene el silencio y el presidente Abdel Fattah al-Sissi, interrogado por la prensa, pareció aportar su apoyo a la iniciativa de la ONU .
"Solo se llega a la establidad con un acuerdo entre todas las partes y fuerzas presentes" dijo.
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FUENTE: AFP
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