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Los niños y adolescentes en el centro de la tormenta por la crisis migratoria en Ceuta

España endureció aún más el tono este jueves contra Marruecos, al que la ministra de Defensa, Margarita Robles, acusó de "agresión" y "chantaje" tras la llegada de más de 8.000 migrantes, entre ellos numerosos niños.

Mohamed, de 17 años, abandonó todo esta semana: sus estudios en un liceo, sus exámenes finales y su familia. Su único proyecto ahora es llegar al enclave español de Ceuta, como cientos de menores marroquíes que no ven ningún futuro en su país.

Desde el lunes, una marea humana de más de 8.000 candidatos al exilio, en su gran mayoría marroquíes, cruzaron sin problemas al pequeño puerto español gracias a un relajamiento de los controles fronterizos marroquíes.

Entre ellos hay un número impresionante de jóvenes que partieron solos y niños de baja edad llevados por sus familias.

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La imagen de un bebé al que un agente de la guardia civil español salvó de ahogarse ha dado la vuelta al mundo, provocando horror en las redes sociales.

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El policía de nombre Juan Francisco rescata un bebé de las aguas en Ceuta. La foto pertenece a la Guardia Civil española

El policía de nombre Juan Francisco rescata un bebé de las aguas en Ceuta. La foto pertenece a la Guardia Civil española

Pero también se ha visto a adolescentes solos, a veces muy jóvenes, probar suerte en la frontera, llegar por mar a la playa española, ser rechazados o vagar por las calles de Ceuta.

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"Busco a mi hija de 15 años. Salió de casa para cruzar, otra chica me dijo que la vio en Ceuta. No tengo noticias, nadie sabe nada", declara, visiblemente preocupado, Abdelhak Bouchahtaoui, un hombre de unos cincuenta años, cerca de la frontera.

Muchos padres se acercan a las rejas que separan a Marruecos de Ceuta con la esperanza de tener noticias de sus hijos que partieron al enclave español.

Ouafa llegó de urgencia desde Tánger y quedó "aliviada" al encontrar a su hijo de 15 años, a pesar de que en un primer momento esperaba "que hubiese logrado cruzar la frontera".

- "Ningún futuro" -

"Mi madre no deja de llamarme para que vuelva, pero la aventura no me da miedo", dice Abdellah, de 16 años, a quien la guardia civil española devolvió el martes a territorio marroquí.

Este joven desescolarizado desde hace dos años y empleado como mecánico en Tánger pasó la noche en un jardín cerca del paso fronterizo. Otros vagan por las calles de Castillejos, donde los habitantes les dan de beber y comer.

"No tengo ningún futuro aquí. Quiero trabajar para ayudar a mi familia", afirma Mohamed, que llegó el miércoles a Castillejos tras una larga marcha.

Apoyado contra un muro en la planta baja de un inmueble de la pequeña ciudad costera marroquí, no lamenta haber dejado sus estudios para probar suerte en la frontera.

Como él, la mayoría de los menores que quieren exiliarse provienen de familias pobres, están desescolarizados y a veces hacen pequeños trabajos para sobrevivir. En Castillejos, todos sueñan con una nueva brecha en los controles fronterizos.

Por lo menos 4.800 migrantes, entre ellos 1.500 menores, fueron expulsados desde el lunes, según cifras del ministerio del Interior español.

Este flujo "impresionante" de menores hacia la frontera no tiene precedentes según Omar Naji, un militante marroquí de derechos humanos que sigue la cuestión migratoria.

"Su expulsión por parte de España es contraria a los tratados internacionales de los derechos de los niños", asegura indignado. "Las autoridades marroquíes los han implicado para presionar a España con fines políticos", condena al mismo tiempo.

- Una situación preocupante -

El miércoles por la tarde, el flujo hacia Ceuta frenó poco a poco. Los pocos temerarios que intentaban llegar al enclave a nado fueron rápidamente devueltos a la costa marroquí por la marina real. Del lado español, los que llegan por mar fueron detenidos también con rapidez y llevados a la frontera.

En 2018, el Consejo Económico, Social y Medioambiental de Marruecos (CESE), un organismo oficial, había advertido de la "vertiginosa" brecha que separa a los 11 millones de jóvenes marroquíes del resto de la sociedad y del "gran desafío" que plantea su inserción social.

Con problemas como la desescolarización, el desempleo, empleos poco calificados, salarios bajos y ausencia de cobertura social, los jóvenes de entre 15 y 34 años (un tercio de la población) son los grandes olvidados del crecimiento económico del país, según un informe de ese organismo.

La situación se agravó más con la crisis vinculada a la pandemia de Covid-19. Dos de cada cinco jóvenes que viven en centros urbano estaban sin empleo, según cifras oficiales para 2020.

Choques en el lado marroquí -

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Descalzos o en sandalias, con la ropa sucia o deshilachada, una multitud, en su mayoría jóvenes, han intentado pasar a Ceuta, un pequeño enclave de 84.000 habitantes, que junto con Melilla constituye la única frontera terrestre entre la Unión Europea y África.

En los días anteriores, los soldados españoles usaron granadas lacrimógenas para impedir que se acercaran a la valla fronteriza. Según medios marroquíes habría varios heridos, pero las autoridades de Rabat no han ofrecido un balance oficial.

En Castillejos se produjo la noche del miércoles al jueves un episodio violento, cuando un millar de jóvenes marroquíes lanzaron piedras a las fuerzas del orden marroquíes y las obligaron a retroceder, antes de prender fuego a una motocicleta.

En Melilla, un centenar de migrantes intentaron infructuosamente saltar la valla fronteriza en la madrugada del jueves, informó la delegación del gobierno en ese enclave, la tercera tentativa similar desde el martes, cuando lograron entrar 86 personas de un grupo de 300.

El flujo sin precedentes de personas que intentaban llegar desde Marruecos al enclave español norafricano de Ceuta, y las devoluciones de miles de ellos, degeneró en enfrentamientos violentos del lado marroquí la noche del miércoles al jueves.

En la zona fronteriza, la calma era total la mañana del jueves: vigiladas por las fuerzas marroquíes, las afueras de la población fronteriza de Fnideq (nombre árabe de Castillejos) estaban desiertas, igual que la vecina playa española del Tarajal, donde continuaban apostados soldados y vehículos blindados.

Desde el lunes, 8.000 migrantes lograron ingresar en Ceuta gracias a la relajación de los controles del lado marroquí, con el telón de fondo de una disputa diplomática entre Rabat y Madrid, por la asistencia médica prestada por España al líder independentista del Sáhara Occidental, un territorio que Marruecos considera como suyo.

De ellos, 5.600 de ellos ya fueron retornados a Marruecos, según las autoridades españolas, que este jueves subieron aún más el tono, denunciando una "agresión" y un "chantaje" de Rabat, en boca de la ministra de Defensa, Margarita Robles.

Muchos de los retornados mantienen la esperanza de volverlo a intentar si se relajan nuevamente los controles migratorios.

"Aquí no tengo ningún futuro, quiero trabajar para ayudar a mi familia", señaló a la AFP Mohamed, llegado el miércoles a Fnideq tras una larga marcha. Este joven de 17 años dejó atrás sus estudios y su familia para intentar ingresar en España.

"Algún día volveré a probar suerte y lo lograré", estimó Hassan, de 17 años, quien "sueña con vivir en Europa".

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idades europeas, con el vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, advirtiendo el miércoles que "Europa no se dejará intimidar por nadie" ante la crisis migratoria, en referencia velada a Marruecos.

- El asunto saharaui -

España endureció aún más el tono este jueves contra Marruecos, al que la ministra de Defensa, Margarita Robles, acusó de "agresión" y "chantaje".

"No solamente es una agresión a las fronteras españolas sino a las fronteras de la Unión Europea", denunció la ministra, que acusó a Marruecos de "poner en juego las vidas de menores" dejándoles vía libre para acceder a nado a Ceuta.

Rabat, que ha guardado un silencio casi total sobre este asunto, dio a entender que la crisis migratoria estaba relacionada con la hospitalización en España de Brahim Ghali, el líder del movimiento independentista saharaui Frente Polisario, respaldado por Argelia.

España debe saber que el precio por desacreditar a Marruecos se paga caro. Debe revisar su política, sus relaciones", señaló el ministro de Derechos Humanos, Mustafá Ramid.

La agencia oficial MAP publicó una serie de artículos en los que se afirmaba que "Marruecos es un país soberano" y "no es el gendarme de Europa".

La UE, indicó un artículo, "se acaba de meter en la crisis entre Madrid y Rabat, no para denunciar la recepción de un criminal de guerra en suelo europeo, sino para defender 'la europeidad'" de Ceuta y Melilla, controlados por España durante siglos y reivindicados por Rabat.

España insiste en que la decisión de albergar a Ghali obedece a razones "humanitarias". Asimismo, reiteró que no ha cambiado su postura respecto al Sáhara Occidental, una excolonia española, y que mantendrá su neutralidad y respetará las resoluciones de Naciones Unidas.

Ante la crisis en la frontera, varias oenegés españolas y marroquíes criticaron la presencia de menores y su utilización en un "juego político", a la vez que cuestionan su expulsión de vuelta a Marruecos.

Amnistía Internacional, que cifró en unos 2.000 los menores no acompañados que habrían ingresado a Ceuta, censuró que los migrantes estén "siendo utilizados como peones" en este "juego político" entre Madrid y Rabat.

FUENTE: AFP

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