Las fuerzas afganas llevan días pidiendo a los habitantes de la ciudad de Herat que evacúen las zonas donde se atrincheraron los talibanes para evitar los ataques aéreos o de comandos. Pero hay un gran problema: ¿a dónde ir?
Los civiles de Afganistán, atrapados en el conflicto con los talibanes
Las fuerzas afganas llevan días pidiendo a los habitantes de la ciudad de Herat que evacúen las zonas donde se atrincheraron los talibanes para evitar los ataques aéreos o de comandos. Pero hay un gran problema: ¿a dónde ir?
Tras lograr el control de extensas zonas rurales, los insurgentes centran ahora sus ofensivas en varias capitales de provincia.
En Herat, los residentes salían el viernes, a toda prisa de algunos barrios después de que se les advirtiera por megafonía y radio que debían evacuar.
"Podemos oír los disparos", dijo Ahmed Zia, un residente, y explicó que los talibanes habían entrado en el suburbio de Karbas, donde vive, hace unos días, y se estaban escondiendo en casas y en comercios.
"Hemos evacuado completamente esta zona (...) no nos queda nada y no sabemos a dónde ir", añadió.
Abdulá, del mismo barrio, dijo que los insurgentes irrumpieron en su casa y les ordenaron a él y a su familia que se fueran.
"Hay ocho o nueve talibanes en el tejado de nuestra casa", explicó. "Si las fuerzas de seguridad atacan allí, todo quedará destruido. Entonces, ¿a dónde debemos ir?".
El viernes, un corresponsal de la AFP vio salir a decenas de personas de la ciudad.
En autobuses, coches e incluso a pie, pasaron junto a un puesto de morteros del gobierno mientras las fuerzas de seguridad lanzaban bombas contra un enemigo invisible.
Un hombre golpeó a una vaca con un palo para que avanzara por la carretera mientras otro iba acompañado de dos cabras.
El éxodo se repite en todo el país, con cientos de miles de desplazados por los combates que se intensificaron desde mayo, cuando las fuerzas extranjeras lideradas por Estados Unidos iniciaron las últimas fases de una retirada que debe completarse a finales de agosto.
Los talibanes rodearon varias capitales regionales, aunque está por ver si cuentan con el número y la potencia de fuego necesarios para conquistarlas.
Una de las tácticas de los insurgentes parece ser la de infiltrarse en las afueras para luego lanzar ataques contra edificios estratégicos del gobierno local o de la policía.
Las fuerzas auxiliares afganas, que apenas tienen entrenamiento, carecen de la moral o el equipamiento necesarios para oponer resistencia, pero el ejército afgano está enviando tropas de élite a lugares especialmente vulnerables, con la esperanza de cambiar el rumbo del conflicto.
Para ello, tienen que expulsar a los insurgentes con ataques aéreos o de artillería, por lo que primero están limpiando las zonas de civiles.
Pero no es tarea fácil, sobre todo en sectores que ya están llenos de personas que llegaron recientemente huyendo de los combates en otros lugares.
En Kandahar, la segunda ciudad más grande de Afganistán, más de 150.000 personas llegaron el mes pasado huyendo de los combates, pero la guerra vino a ellos.
"Estaba en casa cuando los talibanes vinieron y me dijeron 'estamos luchando, tanto si te quedas en casa como si no'", dijo otro hombre en Herat el viernes.
"Toda nuestra familia huyó", la mitad buscó refugio en otro lugar de la ciudad y el resto en un pueblo cercano, explicó. "Esta es nuestra situación y nuestra miseria es grande".
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FUENTE: AFP
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