La detención del expresidente independentista catalán Carles Puigdemont en Italia despierta interrogantes tanto sobre su futuro judicial como sobre el impacto que puede tener en la resolución de la crisis catalana en un momento de desescalada.
La situación de Carles Puigdemont tras su detención en Italia
La detención del expresidente independentista catalán Carles Puigdemont en Italia despierta interrogantes tanto sobre su futuro judicial como sobre el impacto que puede tener en la resolución de la crisis catalana en un momento de desescalada.
La justicia española lo acusa de "sedición" y "desvío de fondos públicos" por su papel en la tentativa de secesión de octubre de 2017.
En octubre de 2019 se emitió una orden de detención europea contra él, tras la condena a prisión de otros líderes independentistas por los mismos delitos.
Al igual que ellos, Puigdemont fue inicialmente acusado de "rebelión". Pero la orden de detención europea por este delito más grave fue retirada en 2018 tras los reveses a la justicia española en Bélgica y Alemania.
Carles Puigdemont, experiodista de 58 años, era el jefe del gobierno regional catalán que organizó el referéndum de autodeterminación para Cataluña el 1 de octubre de 2017, a pesar de su prohibición por los tribunales.
La votación, que se vio empañada por unas violentas cargas policiales cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo, fue seguida unas semanas después por una declaración unilateral de independencia, una proclamación que nació muerta.
El gobierno central, entonces dirigido por Mariano Rajoy, destituyó inmediatamente a Puigdemont, asumió el gobierno de la región y detuvo a los principales líderes del movimiento. Pero el expresidente regional ya había huido a Bélgica, donde aún reside.
La policía italiana lo detuvo el jueves por la noche a su llegada a Alguer, en la isla italiana de Cerdeña, donde iba a participar en un festival cultural, en virtud de la orden de detención europea que pesa sobre él y porque a Puigdemont, eurodiputado desde 2019, el Parlamento Europeo le levantó la inmunidad parlamentaria en marzo.
El Tribunal General de la Unión Europea confirmó este levantamiento de inmunidad el 30 de julio, rechazando un recurso de Puigdemont y otros dos diputados independentistas catalanes, Toni Comín y Clara Ponsatí.
Pero aquí comienza el embrollo judicial y las interpretaciones divergentes.
El Tribunal de la UE aún no se ha pronunciado sobre el fondo del asunto y el 30 de julio sugirió que, mientras tanto, la orden de detención europea no podía ser ejecutada por los Estados miembros.
Puigdemont estuvo este verano en Francia, en la frontera con la Cataluña española, y no fue detenido.
En cambio, el Tribunal Supremo español parece seguir considerando que la orden de detención sigue vigente y nunca fue desactivada.
La cuestión ahora es si la justicia italiana aceptará extraditarlo a España o lo pondrá en libertad.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, dijo el viernes que Puigdemont debe "someterse" a la justicia.
No es la primera vez que Carles Puigdemont es detenido en el extranjero.
Tras una primera detención en Bélgica a su llegada, fue arrestado en marzo de 2018 en Alemania, pero liberado a los pocos días. Su extradición a España por "rebelión" fue rechazada unos meses después por la justicia alemana, que sólo aceptó entregarlo a España por el delito de "malversación", algo que la justicia española rechazó.
La justicia belga, por su parte, siempre se ha negado a extraditarlo.
Una pregunta que muchos se hacían este viernes es si la detención y posible extradición de Puigdemont podrían dar al traste con la desescalada que se vive entre los gobiernos de Madrid y Barcelona.
En un gesto conciliador, el gobierno de Sánchez indultó en junio a los dirigentes independentistas condenados en 2019, y la semana pasada reanudó las negociaciones con el ejecutivo regional de Pere Aragonès para dar con una salida a la crisis.
La detención de Puigdemont "no ayuda" a resolver el conflicto, dijo Aragonès, exigiendo su "puesta inmediata en libertad".
"Es un elemento distorsionador de lo que parece y que empezaba a ser un escenario más tranquilo, más de entendimiento", dijo a la AFP Oriol Bartomeus, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Al mismo tiempo, dijo, puede acabar siendo "un episodio más" si se niega la extradición, con un Aragonès que "no tiene ningún interés en hacer de esto una gran crisis", añadió.
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FUENTE: AFP
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