AFP

La salud de las afganas, aún más fragilizada por la retirada de tropas extranjeras

Wati calcula que tiene unos 30 años, pero ni siquiera aparenta 25. Casada desde los 18 con un hombre mucho mayor, esta joven afgana está embarazada por quinta vez en cuatro años, incluidos dos abortos.

Wati calcula que tiene unos 30 años, pero ni siquiera aparenta 25. Casada desde los 18 con un hombre mucho mayor, esta joven afgana está embarazada por quinta vez en cuatro años, incluidos dos abortos.

"Me da miedo perder al bebé de nuevo", explica, tristemente, a la AFP desde una precaria clínica para mujeres en un poblado del distrito de Dand, cerca de Kandahar (sur).

La retirada de las tropas extranjeras de Afganistán ha provocado un aumento de la violencia y también comienza a privar al país de los fondos internacionales. Algunos donantes temen que los talibanes vuelvan al poder o que estalle una guerra civil. Ante este panorama, la situación de las mujeres en este país, profundamente patriarcal, sin duda empeorará.

A esta clínica del sur, las mujeres con burka llegan acompañadas por un hombre de la familia, pero los varones tienen prohibida la entrada y esperan fuera.

"Solo tengo permiso de salir de casa para ir al médico", comenta Wati, apretando contra el pecho los informes médicos, protegidos en una bolsa plástica.

Khorma, madre de cinco hijos, acaba de descubrir que está embarazada de nuevo tras sufrir dos abortos, según ella, porque debe "trabajar demasiado en casa".

"Algunas familias no atienden debidamente los embarazos: las mujeres dan a luz en casa, comienzan a sangrar y llegan aquí conmocionadas", dice Husna, que trabaja como comadrona.

Esta mujer eligió trabajar en el campo cuando vio la situación en la que vivían las mujeres en estas zonas del país. "Si yo no vengo, ¿quién vendrá?, dice. "Aquí los talibanes no atacan a las comadronas, así que tengo menos miedo", dice.

- Lejanas, peligrosas y caras -

Para muchas afganas, las clínicas están demasiado lejos, las carreteras son peligrosas y el transporte, caro.

En 2018, un 41% de las mujeres afganas daba a luz en casa y el 60% no recibía atención posnatal, según un estudio Instituto KIT, con sede en Holanda, dedicado al acceso mundial a la salud.

Datos de UNICEF indican que 7.700 mujeres murieron dando a luz en 2017, cifra que es el doble de los civiles muertos ese año debido a la violencia (3.448).

Y todas estas cifras son aún peores en el sur, en zonas controladas por los talibanes o escenario de violentos combates.

En un poblado de la región, llamado Qasem Pul, Najia va de casa en casa monitoreando a las mujeres embarazadas.

"Algunas familias no dejan que las mujeres vayan a clínicas, algunas veces los hombres ni me dejan entrar", cuenta esta comadrona.

"Quiero comenzar con planificación familiar", le dice Kela, madre de cinco y embarazada de nuevo. "Soy pobre y no puedo cuidar a todos mis hijos. Ni siquiera podemos comprar jabón. Mi marido está de acuerdo", explica.

- "Mi bebé murió" -

En la provincia de Helmand, al sur, bastión talibán, menos de un quinto de las mujeres embarazadas tiene acceso al menos a una visita durante el periodo de gestación, según el Instituto KIT.

En una clínica móvil de la ONG Acción contra el Hambre, instalada en una pequeña casa de barro en Lashkar Gah, la capital de la provincia, la partera Qandi Gul examina a mujeres y niños desplazados por el conflicto.

"La mayoría están enfermas, las familias no las cuidan", lamenta.

Las mujeres esperan con sus niños enfermos en el patio. "Mi bebé murió porque no pude ir a una clínica o ver a una comadrona", dice Farzana, de 20 años, quien huyó de su comunidad controlada por los talibanes.

Shazia, de 18 años, tuvo que casarse a los diez y ya tiene tres hijos. Para ir a una clínica tenía que caminar tres horas. "Era muy peligroso, algunas mujeres morían en el camino", dice.

Para llegar a esta clínica para niños desnutridos muchas madres desesperadas también han arriesgado sus vidas.

Rozia mira a su hijo, Bilal, de siete meses, nacido prematuramente, que sufre neumonía y desnutrición aguda.

La mujer cruzó una zona de combates cuando la salud del pequeño empeoró y no sabe si sobrevivirá. Ya perdió a un hijo, también prematuro, cuando el hospital donde lo tuvo la envió a casa porque no tenía medios para cuidarla. El bebé sobrevivió tres días.

eb-ach/ecl/gle/mas-bl/mb

FUENTE: AFP

Temas

Dejá tu comentario