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La política y la Copa del Mundo: cuando las dictaduras usaron el Mundial

La era de Italia bicampeón, para Mussolini era "vencer o morir". Los JJOO de Berlín y el Mundial que no fue, el deporte en tiempos de Hitler. El mundial de Argentina`78, entre el fútbol y la represión.

Presidentes, reyes y dictadores fueron parte del ceremonial en la historia de la Copa del Mundo. Pero lejos de limitarse a las formas y el protocolo, el evento deportivo más importante del mundo, máxima expresión del fenómeno social y económico que rodea al fútbol está siempre en el radar del poder político.

El primero que usó la Copa del Mundo para su propaganda política fue Benito Mussolini. Para Il Duce los italianos debían mostrar su superioridad al mundo y solo cabía ganar el mundial 34. El argentino “Mumo” Orsi, integrante del equipo, recordó a El Gráfico que el mensaje de Mussolini: “Ganen, sino crash”, aludiendo al corte de cabeza. Una amenaza que ya le había trasladado al entrenador Vittorio Pozzo.

La simbología asociada al régimen se manifestó en detalles como los saludos al palco con el brazo en alto o el año 12 de la marcha fascista sobre Roma inserto en el poster oficial, a lo que se agregó al toque personal de Mussolini con un grotesco y pesado trofeo de bronce entregado al campeón: la Coppa del Duce.

Cuando Italia fue a defender el título en Francia 38, Mussolini les envió un telegrama a los azzurri con el texto “vencer o morir”. Otra vez los italianos jugaron por mucho más que la gloria deportiva.

Hitler también uso los Juegos Olímpicos de Berlín del 36 como plataforma propagandística, al tiempo que Alemania se postuló para organizar el mundial que habría de jugarse en 1942. Además en el 38 la selección alemana fue ejemplo de la amenazante pretensión de dominio nazi integrando a cinco jugadores de Austria, país anexado por el Tercer Reich en marzo de ese año, lo que le valió el repudio de la hinchada francesa. El mundial volvería a disputarse tras la segunda guerra mundial sin Alemania, sancionada en 1950 por su responsabilidad política en el conflicto bélico.

Cuarenta años después la dictadura argentina pretendió usar el mundial para mostrar al mundo una imagen de paz y concordia, mientras se multiplicaban las denuncias de violaciones a los derechos humanos por torturas, asesinatos, desapariciones y apropiación de recién nacidos.

El documental Mundial 78, la historia paralela, de Gonzalo Bonadeo, Mario Pergolini y Diego Guebel muestra el accionar de la Junta de Comandantes encabezada por Jorge Videla, desde la propaganda hasta las disputas económicas internas para usar los recursos destinado para el evento.

Pese a la maquinaria propagandística, la presencia de la prensa internacional permitió hacer públicas las denuncias sobre la represión.

El documental también refleja las contradicciones que vivía en ese momento un país fanatizado por el fútbol.

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