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La ola de denuncias sobre ministros persiste en Brasil

Ya sacó de sus puestos a seis ministros brasileños por presunta corrupción. Este lunes se llevó otra cartera ministerial.


Rousseff aún no había terminado de resolver la situación creada por la dimisión del ministro de Trabajo, Carlos Lupi, quien presentó su renuncia "irrevocable" este domingo acorralado por acusaciones, cuando el diario O Globo arrojó sospechas sobre Pimentel, responsable de Industria, Desarrollo y Comercio.  

Según el periódico, después de haber sido alcalde de la ciudad de Belo Horizonte entre 2002 y 2009, Pimentel fue consultor de empresas que este año obtuvieron jugosos contratos con ese municipio.  

Pimentel admitió que prestó esos servicios en 2010, antes de que esas empresas resultaran favorecidas con contratos para la ejecución de diversas obras en Belo Horizonte, pero sostuvo que "no hubo nada ilegal" en eso.   "Fue una forma que tuve de ganar dinero y sobrevivir" durante un período en que no ocupaba ningún cargo público, declaró al diario O Globo, que obtuvo documentos según los cuales Pimentel recibió por ese trabajo unos dos millones de reales (1,2 millones de dólares).

Pimentel también indicó que la propia Rousseff, con quien tiene una estrecha amistad desde hace años, le ha pedido que ofrezca unas "explicaciones claras" y "actúe con transparencia y tranquilidad", pues considera que no hubo ilícitos en esos trabajos.   Las primeras explicaciones de Pimentel no han convencido a una oposición que se siente envalentonada después de la caída de seis ministros por acusaciones de corrupción desde mayo pasado y cuando Rousseff no ha cumplido un año en el cargo que asumió el 1 de enero.  

El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) emitió hoy una nota en la que dijo que "aguarda más explicaciones del ministro Pimentel" sobre un asunto que, sostuvo, "esconde la posibilidad de tráfico de influencias".   El comunicado añadió que la "actitud" de Pimentel en estos días "determinará" si el PSDB decide convocarle al Congreso para que preste explicaciones, tal como hizo antes con los seis ministros que finalmente renunciaron o fueron dimitidos en medio de escándalos.  

A esas intenciones le salió inmediatamente al paso el diputado Cándido Vaccarezza, jefe del grupo del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) en la cámara baja, quien aseguró que Pimentel "no será convocado" al Congreso.   "No era diputado, no era senador, no era alcalde ni era ministro" cuando prestó esas consultorías, por lo cual "no hubo nada ilegal", sostuvo Vaccarezza, quien adelantó que el oficialismo no permitirá que se haga "uso político" de una denuncia "sin asideros".   El senador Álvaro Dias, del PSDB, recordó que un caso similar al de Pimentel derrumbó en mayo al entonces titular de la Presidencia y "hombre fuerte" del Gobierno, Antonio Palocci, que fue el primero de los ministros que perdió Rousseff.

Después de Palocci cayeron los antiguos titulares de Transportes, Alfredo Nascimento; Agricultura, Wagner Rossi, Turismo, Pedro Novais, Deporte, Orlando Silva, y Trabajo, Carlos Lupi, todos por alegada corrupción, y a ellos se sumó el titular de Defensa Nelson Jobim, pero por diferencias con el Gobierno.  

Ese clima, según confirmaron hoy a Efe fuentes oficiales, ha reforzado la decisión de Rousseff de hacer una profunda reforma de su gabinete a principios del año próximo, a fin de garantizar que todos los miembros de su equipo tengan una "hoja de vida limpia".  

Por eso mismo, Rousseff decidió que la vacante que dejó Lupi en Trabajo será ocupada interinamente por el actual viceministro, Paulo Roberto dos Santos.   Según analistas, esa reforma implicaría la salida de algunos ministros cuyas carteras han sido objeto de denuncias de corrupción, como el de Ciudades, Mario Negromonte, y de otros que pretenden ser candidatos a alcalde en las elecciones municipales de 2012, como es el caso del titular de Educación, Fernando Haddad.

Texto y foto: EFE

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