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La historia del DT de Rentistas Alejandro Cappuccio: abogado, escribano y profesor de Educación Física

El equipo sorpresa de la primera fecha del Torneo Apertura tiene un entrenador que añora sus tiempos de futbolista.

El técnico de Rentiistas Alejandro Capuccio contó quie entró llorando al Centenario a jugar contra Nacional por la 1ª fecha del Torneo Apertura.

Se le mezclaba la emoción de llevar a Rentistas hasta ese lugar y la tristeza de nunca haber llegado a debutar en primera división.

La historia de vida del entrenador de los "bichos colorados" está reflejada hoy en las páginas del suplemento Ovación.

Cappuccio fue zaguero en las divisiones juveniles de Nacional y estaba a punto de acender cuando el técnico Humberto Grondona lo mandó a su casa. Le dijo dos cosas. Lo primero que era bajo para ser zaguero. Y segundo: que lo mejor que era que siguiera estudiando.

Los argumentos de Grondona para que dejase la ambición de ser futbolista profesional fueron un poco insòlitos: "sos de Pocitos, rubio y de ojos celestes".

"Lo queria matar", confiesa hoy Cappuccio.

Así se terminó la carrera profesional de Capuccio. la tristeza le duró años.

Otros equipos fueron a buscarlo, pero él prefirió canalizar su frustración estudiando. Se recibió de profesor de educación física, y luego de abogado y escribano.

Continuó jugando al fútbol en Nacional Universitario. Allí compartió plantel con el actual presidente de Nacional, José Decurnex.

En 1999, comenzó su carrera como entrenador en la Sub-19 del tricolor universitario. En una gira por Europa tuvo la oportunidad de hablar con Sven-Göran Eriksson.

"Era como Guardiola hoy. Un tipo lleno de conceptos. Lo exprimí. El tipo me miraba para que hiciera una pausa".

También fue preparador físico en algunos equipos y dirigió en las formativas de Peñarol.

Es casado. tiene tres hijos. Dos de ellos son hinchas de Nacional y uno de Peñarol. Los tres estaban el domingo pasado con la camiseta de Rentistas, alentándolo en el estadio.

En total había un centenar de amigos que fueron a ver su debut como entrenador de Primera División.

Actualmente comparte un estudio jurídico con otros colegas. Dejó la abogacía, y se dedica casi exclusivamente al trabajo como escribano.

Su buen trabajo como técnico y profesor de educación física hizo que le llegaran ofrecimientos de Honduras y Ecuador. "Era buena plata"", comentó.

Dijo no a esas ofertas en el exterior porque el trabajo de técnico puede durar años o tal vez tres fechas si los resultados no se dan.

"No podrìa cerrar el estudio. La fidelidad del cliente no espera". reflexiona.

En su escritorio resuelve escrituras y planifica entrenamientos y partidos.

Todavía piensa que pudo llegar a futbolista profesional. Tal vez si hubiera aceptado jugar de lateral la historia hubiera sido otra.

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