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Exjuez imputado por Operación Oceáno declaró que "e ganó la lujuría"

Washington Ballivia declaró ante la fiscal Darviña Viera que cuando sospechaba que eran menores les pedía las cédulas de identidad.

El exjuez Washington Balliva, de 69 años, imputado por la Operación Océano, declaró ante la Fiscal de Delitos Sexuales Darviña Viera que había salido con unas 20 chicas, que eran todas mayores de edad y aseguró que "le ganó la lujuria".

En el expediente del mayor caso de explotación sexual de menores en el país, al que accedió el diario El País, Viera junto con la fiscal adscripta Fulvia Favretto indagaron a Ballivia sobre el contenido de varios chats que mantuvo con una adolescente de 17 años.

En principio el exjuez negó haber chateado con una adolescente y cuando la fiscal adscripta fue insistente con que la menor cursaba sexto año de liceo, Ballivia expresó que "no necesariamente tenía 17 años por cursar 6to año de liceo. "La mayoría de las mujeres con que me encuentro están cursando ese año del liceo y tienen 18 o más” agrega.

Ballivia manifestó que generalmente "perdía la cédula de identidad" cuando sospechaba que eran menores, cuando se encontraba con chicas de Tinder o Badoo. Además, cuando la fiscal le muestra el rostro de la víctima de 17 años y le pregunte si cree que es menor, el exjuez penal respondió que "jamás la vió". "Cuando me pidió U$S 400 decidí no verla".

Asimismo, Ballivia manifestó que "nunca pensó en llamarla" y que lo único que la fiscal tenía contra el "es que le prometió -a la menor- U$S 100 por conocernos" declaró en Fiscalía, según El País.

En una entrevista con el diario, Ballivia declaró que siente culpa por lo que pasó y pidió disculpas a "todas las mujeres que ofendió". Además, relató que comenzó a usar las redes sociales de cita de parejas cuando se divorció de su mujer. "Estaba muy solo. En tinder y Badoo me aparecieron un montón de chiquilinas. Me ganó la tentación, la lujuria. Lo reconozco".

Relató que las mujeres que lo contactaban "generalmente no cobraban, sino que querían que les comprara ropas y perfumes. Se ofrecían a trabajar como Sugar Baby". "COn dos de ellas salí gratuitamente. Eran mayores de edad. Entonces yo me siento culpable por haber sido un viejo verde. Tenía edad para hacer otra cosa. Pero no tenía nada para hacer. Estaba jubilado, vivía solo. Y sufría una serie de cosas que me llevaban a contactarme con mujeres. No quería envejecer" concluyó el exjuez.

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