El regreso de Alfredo Zitarrosa

Lo esperaban cientos de personas en el aeropuerto y miles a lo largo del recorrido que hizo en su automóvil.

 

Aún estaban los militares en el poder, aquel 31 de marzo de 1984, cuando Alfredo Zitarrosa regresó a Uruguay, después de ocho años de exilio.

Lo esperaban cientos de personas  en el aeropuerto y miles a lo largo del recorrido que hizo su automóvil.

Zitarrosa realizó el viaje de siete horas saludando con la mano en alto.

El escritor Enrique Estrázulas lo definió como alguien “a medio camino entre el gaucho y el orillero, entre el estudiante rebelde y el puntero izquierdo”.

La mejor definición de su potencia lírica, sin embargo, la hizo en un fogón de Salta el poeta  Manuel Castilla:  “un flaco con voz de otro".

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