El próximo presidente surcoreano parece preparar una estrategia radicalmente diferente respecto a Corea del Norte, a cuyo líder quiere "enseñarle buenos modales" aunque tampoco descarta un ataque preventivo.
El nuevo presidente surcoreano quiere enseñarle "buenos modales" a Kim Jong Un
El próximo presidente surcoreano parece preparar una estrategia radicalmente diferente respecto a Corea del Norte, a cuyo líder quiere "enseñarle buenos modales" aunque tampoco descarta un ataque preventivo.
Durante cinco años, el gobierno pacifista de Moon Jae-in aplicó una política de diálogo con Pyongyang, convirtiéndose en el intermediario entre el líder norcoreano Kim Jong Un y el entonces presidente estadounidense Donald Trump, además de frenar lo que el Norte consideraba como "provocaciones", como los ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos.
Para Yoon Suk-yeol, estrecho vencedor de la elección presidencial, este enfoque "servil" ha sido un claro fracaso.
El gobierno fue "voluntario para servir de intermediario entre Estados Unidos y Corea del Norte, pero al final fue abandonado por los dos" explicó Yoon en un mensaje Facebook antes de la elección.
Corea del Norte ha llevado a cabo una serie récord de nueve disparos de misiles desde principios de año. Según Yoon, de 61 años, el joven Kim Jong Un merece una reprimenda.
"Si se ma da la ocasión, voy a enseñarle buenos modales" dijo.
Durante la campaña electoral había calificado a Kim Jong Un de "muchacho maleducado" y prometió que cuando llegara al poder iba a corregir el comportamiento del líder norcoreano..
Este exfiscal, se declaró incluso dispuesto a un ataque preventivo contra Corea del Norte "si fuera necesario", una opción que los expertos consideran claramente irrealista.
Pese a todo, Yoon prometió este jueves como presidente electo que iba a "tratar severamente los actos ilegales e irracionales del Norte".
"Bajo Yoon, veremos probablemente retomar las relaciones intercoreanas desde cero" explicó a la AFP Soo Kim de RAND Corporation.
En lugar de diálogo y negociación, Yoon adoptará una línea más dura y ya pidió más ejercicios conjuntos con Estados Unidos.
"El amor unilateral" que demostró Moon se va a acabar, opina el profesor Park Won-gon de l'Ewha Womans University.
"Yoon sin duda va a inscribir el tema de la desnuclearización en la agenda" prosigue, aludiendo a la política adoptada por precedentes gobiernos conservadores.
"Y es muy probable que Corea del Norte les diga que no", agrega el profesor.
El futuro presidente sugirió la compra de misiles estadounidenses THAAD para hacer frente a Pyongyang, pese al riesgo de nuevas represalias económicas de China, el principal socio comercial de Seúl.
"Seúl también debe revisar su política con China" explicó Yoon en una declaración de política general aparecida en Foreign Affairs en febrero.
El presidente saliente Moon Jae-in se ha reunido cuatro veces con su homólogo norcoreano y sirvió de intermediario para las muy mediatizadas negociaciones entre Pyongyang y Washington.
Pero esas negociaciones fracasaron en 2019, relegando así a la diplomacia mientras Corea del Norte intensificaba sus pruebas de armas y amenazaba con abandonar la moratoria que se había impuesto sobre los ensayos de misiles de largo alcance y de armas nucleares.
El futuro presidente no ha descartado la opción del diálogo con Pyongyang, pero los expertos estiman que sus posiciones belicistas reducen considerablemente las posibilidades de dialogo.
Pyongyang considerará que no tiene "nada que ganar" en negociaciones con un gobierno surcoreano de línea dura, augura Hong Min, investigador en el Instituto coreano de unificación nacional.
El mantenimiento de fuertes tensiones en la península jugará en favor de Pyongyang, agrega Hong, pues le dará impulso en el programa de modernización militar que quiere Kim Jong Un.
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FUENTE: AFP
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