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Detienen en Australia a una ex agente y torturadora de la dictadura de Pinochet

Adriana Rivas se fue de Chile en 1978 es acusada por desapariciones y violaciones a los derechos humanos.

Las autoridades australianas anunciaron este miércoles que detuvieron a una niñera que lleva más de tres décadas en el país, luego de que Chile solicitara su extradición por acusaciones de secuestro y torturas durante la dictadura de Pinochet.

Adriana Rivas, de 66 años, fue secretaria del exjefe de la policía política de la dictadura de Pinochet, el fallecido Manuel "Mamo" Contreras, el sanguinario creador de la Direcciòn Nacional de Inteligencia durante los años 70.

Detenidos que sobrevivieron a la dictadura chilena han señalado que Rivas no solo fue una funcionaria administrativa: revistó como agente secreta y participó activamente de las torturas y desapariciones de muchos dirigentes y sindicalistas opositores, entre ellos el secretario general del Partido Comunista Víctor Díaz, desaparecido en 1977 a los 56 años.

En 1978, la mujer dejó Chile y se radicó en Australia. Desde entonces viajó muchas veces a su país natal.

En 2007 fue detenida en el aeropuerto de Santiago por requerimiento de la justicia que entiende en casos de derechos humanos ocurridos en los años 70.

Parte de su familia conocía los antecedentes de la "tía Chany", como se le conoce cariñosamente en la intimidad. Pero una de las sorprendidas fue Lissette Orozco, su sobrina favorita, por entonces estudiante de cine.

Aquel día Orozco empuñó su cámara. La llevó para registrar una alegre bienvenida.

Pero finalmente la utilizó cuando vio salir esposada a la "tía Chany" sin saber que estaba dando comienzo a la que sería su primer documental, "El pacto de Adriana", exhibida en el Festival de Berlín durante 2017.

En principio fue acto de protesta por la presunta injusticia contra su familiar, pero luego se convirtió en una rotunda denuncia contra ella. Los testimonios de los opositores pero también de los agentes de Pinochet invariablemente la situaban en el espionaje de opositores, pero sobre todo en las salas de tortura.

Habían pasado algunos años y Rivas trabajaba como limpiadora y cuidadora de niños en las afueras de Sidney, intentando limpiar su imagen aprovechando el bajo perfil y la distancia.

En Chile se le recordaba por su peculiar ferocidad. Orozco pensaba que su dulce tía era solo una administrativa de la Fuerza Aérea tras el golpe de Estado contra Salvador Allende.

Sin embargo, su apuesta era arrimarse a la mesa chica del general "Mamo" Contreras y lo logró en poco tiempo.

“Como yo sabía inglés”, cuenta, “me pusieron a traducir lo que llegaba en microfilm, todos los mensajes entre bandos comunistas que se pillaba en los allanamientos”.

En realidad había sido reclutada por el Ministerio de Defensa para formar parte de la "Brigada Lautaro" que tuvo como misión detener, torturar y asesinar a los principales opositores al nuevo régimen.

La propia Rivas justificó su permanencia en filas de la dictadura. para ella había razón social, más que ideológica.

En el documental contó que aprovechó su atractivo físico para ganar espacios en la consideración del todopoderoso jefe de la inteligencia transandina. También admitió que fue su forma de acceder a los privilegios de la impenetrable clase alta chilena.

“¿Por qué te digo que son los mejores días de mi vida? Porque esa parte estaba vetada para nosotros. Esa parte de la vida de los ricos estaba vetada para mí”, dijo. "Yo era bonita entonces".

Sin embargo niega haber participado de los hechos sangrientos que se le adudican. Son incontables los testimonios que narran los tormentas que aplicaba Rivas a las presas políticas.

En "El Pacto de Adriana", la exagente se mostró compungida por las supuestas mentiras de sus excompañeros: "No puedo negar que hubo excesos. Pero yo, en el momento en que estaba ahí, no sabía. Lo supe después, y lo lloré. Y cada vez que me han interrogado me pongo a llorar porque no soporto que maltraten a un ser humano".

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El arresto en 2007 la mantuvo en prisión en Chile tres años. Pero luego sus abogados lograron aprovechar los intersticios legales para que ella pudiera volver a Oceanía violando una salida en libertad condicional.

Ahora se encuentra detenida por la Fiscalía General de Sidney en espera para su extradiciòn. la misma había siso solicitada formalmente en 2014.

El presidente Sebastián Piñera y sus colaboradores siguen de cerca el caso.

"Nuestra embajada en Australia está siguiendo de cerca detención de Adriana Rivas, requerida por tribunales chilenos por causas de derechos humanos", había anunciado el canciller chileno Roberto Ampuero el martes en su cuenta de Twitter.

Según la página web chilena Memoria Viva, dedicada a investigar las circunstancias de la muerte y desaparición de las víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), Rivas formó parte de la temida DINA, el organismo dirigido por Contreras al que se le atribuyen la mayoría de las más de 3.200 muertes y desapariciones que dejó la dictadura. Durante la dictatura, casi 40.000 personas fueron torturadas.

La justicia chilena requiere a Rivas sobre su supuesta implicación en el dossier llamado "Calle Conferencia", que designa el nombre de dos operaciones clandestinas con las que el régimen militar descabezó a la cúpula del Partido Comunista.

Rivas comparecerá ante un tribunal el 1 de marzo por al menos siete muertes y desapariciones.

En una entrevista de 2013 con la emisora australiana SBS, Rivas afirmó que era inocente, pero defendió el uso de la tortura en ese momento.

"Tuvieron que quebrar a la gente, ha ocurrido en todo el mundo, no solo en Chile", dijo.

El general Pinochet murió en 2006, sin haber sido juzgado. Manuel Contreras fue condenado a 529 años de cárcel por 40 casos de tortura, desapariciones y secuestro de opositores.

Rivas siempre ha creído que el requerimiento de la justicia chilena es injusto. En la película de su sobrina lo plantea así. “¿Por qué me voy a entregar yo si no he hecho nada malo?”

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