Alberto Sonsol recordó a Víctor Hugo Berardi, un grande del basket celeste

Ambos atenienses, se conocían desde la juventud. Un sentido homenaje al DT que sacó a Uruguay campeón sudamericano de basket por última vez.

Víctor Hugo Berardi falleció este martes en Argentina, a sus 65 años. Se encontraba en La Plata presenciando el partido entre las selecciones de Argentina y Uruguay.

Fue dos veces campeón sudamericano con la selección uruguaya (1995-1997) y nueve veces campeón Federal con distintos equipos. Era uno de los principales referentes del deporte uruguayo.

Berardi debutó como entrenador en 1977 como ayudante en Atenas y en 1984 secundó a Ramón Etchamendi en la extraordinaria actuación de Uruguay en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

Jugadores y allegados han contado en innumerables ocasiones la intensidad con que vivía los partidos. Muestra de ello fue el partido con Brasil en el Pre Mundial de 1997, en Montevideo, cuando Berardi sufrió un infarto en la cancha. El torneo terminó con Berardi internado, pero sus jugadores respondieron en cancha. La celeste salió adelante y el entrenador también, frente a una enfermedad que lo acompañaría el resto de su vida.

Fue, de algún modo, el padre de una generación estupenda de basquetbolistas. Algunos integrantes de aquel plantel eran Marcelo Capalbo, Diego Losada, Luís Silveira, Oscar “Osky” Moglia, Gustavo Szczygielski, Luis Pierri, Nicolás Mazzarino, entre otros.

Había nacido en el Cordón, en el cruce de Soriano y Magallanes. Fue a la escuela Venezuela y luego al Liceo Zorrilla y al José Pedro Varela. Con su primo, el también basketbolista José Pedro Salord, se arrimó al Club Atenas a los 12 años. Empezó como rebotero, porque era de los más altos de su generación. “Después tuve que jugar de base porque no crecí más”, bromeó, en una entrevista reciente con el portal Urubasket.

Llegó a alternar en primera división en el año 1969. Atenas había ganado el derecho a jugar el Sudamericano de clubes. Como el equipo iba a reforzarse con jugadores de selección su inclusión quedó en duda, y decidió abandonar. Ya estaba en su cabeza ser director técnico.

Se casó dos veces y fruto de su segundo matrimonio tuvo dos hijos, Flavia y Alejandro.

De joven trabajó en el Sodre y para completar sus ingresos vendía relojes, buzos, preservativos y pilots en oficinas públicas.

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