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Alberto Fernández pone como ejemplo a Jorge Batlle como forma de reperfilar la deuda externa argentina

El candidato presidencial kirchnerista, favorito para ganar las elecciones el 27 de octubre, quiere una salida a la uruguaya en la crisis de 2002

El candidato presidencial opositor argentino Alberto Fernández propuso una salida a la deuda pública similar a la que puso en práctica el mandatario Jorge Batlle en Uruguay en la crisis de 2002.

Fernández habló del tema en un foro económico y empresarial en Córdoba, organizado por la asociación Fundación Mediterránea.

“Por las condiciones internacionales, no va a ser tan difícil hacer algo parecido a lo que hizo Uruguay. Yo lo he hablado con muchos fondos de inversión y ellos están conscientes de que ese puede ser un camino de salida”, comentó el líder kirchnerista, favorito a ganas las elecciones.

Argentina tiene por delante un reperfilamiento de deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 56.300 millones de dólares a causa del crédito que el gobierno de Mauricio Macri firmó en 2018.

Fernández sacó 16 puntos de ventaja en las elecciones primarias de agosto a Macri .

Los sondeos de opinión pública señalan que puede ganar en primera vuelta si repite en los comicios del 27 de octubre.

Además del caso de Uruguay, el candidato puso como ejemplo a Ucrania que en 2014 acordó con el FMI un acuerdo stand-by a dos años por 17.000 millones de dólares.

Uruguay, que es un caso de estudio entre los especialistas del FMI, salió adelante en un momento especialmente crítico para la región.

En mayo de 2000, el organismo aprobó un crédito stand-by de 22 meses por 197 millones de dólares, ya que Uruguay atravesaba una recesión, por una “contracción en la producción como resultado de una coincidencia inusual de shocks adversos, incluida la devaluación del real brasileño y una sequía severa”, resumió el FMI.

El programa incluía “recortes selectivos de impuestos para reducir los costos en la economía” y reducir a la mitad el déficit del sector público, además de “mejorar la eficiencia en las grandes empresas del sector público no financiero y en los bancos públicos fortalecer el sistema de seguridad social”.

Pero Uruguay no pudo cumplir con el FMI y en 2002 debió acudir a un aumento en el crédito por 1.500 millones de dólares tras el “efecto contagio” que sufrió de la crisis argentina.

El economista que lideró el proceso de reestructuración de deuda uruguaya, Carlos Steneri, explicó al diario argentino La Nación que los cambios en las condiciones para afrontar el crédito con el Fondo se basaron en extender plazos sin tocar capital ni intereses.

Uruguay acudió a un intercambio voluntario de deuda, por el que prolongó los vencimientos en cinco años y contó con una participación del 93% de los acreedores.

Uruguay necesitó refinanciar su deuda después de una “fuerte corrida bancaria”, cuando los depositantes argentinos retiraron en masa el dinero de los bancos.

“Pagamos con reservas, asistimos a los bancos y quebramos el 25% de nuestro sistema financiero. Tratamos de proteger a los depositantes de hasta 100.000 dólares y a los ahorristas de los bancos públicos (Hipotecario y de la República) les hicimos una extensión de plazos”, dijo Steneri y puntualizó en que uno de los principales requerimientos del gobierno uruguayo fue que no quisieron incurrir en un default.

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