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Alan García cobró coimas del Metro de Lima a través de dos ministros, dijo CEO de Odebrecht Perú

El empresario "arrepentido" contrarió la versión de persecución política que dejó el expresidente en su carta póstuma.

El suicidio del expresidente de Perú Alan García comienza a reescribirse esta semana luego de la declaración del excountry manager de Odebrecht, Jorge Barata, el hombre que pagó las coimas para acceder a la construcción del Metro de Lima.

El caso peruano es una secuela de la investigación conocida en Brasil como Lava jato. El ejecutivo se encuentra declarando ante la justicia de ese país desde el martes.

Por lo pronto Barata -que se acogió a la figura del arrepentido- abrió la boca con detalles de las operaciones, en tanto los dos hombres de confianza de García, Luis Nava y Miguel Atala, está detenidos por los actos de corrupción.

Barata contó que conoció a García en 2006, apenas asumió su segunda presidencia. En el período electoral, la empresa había colaborado con la campaña electoral aportando dinero -unos 200.000 dólares- que nunca fue contabilizado como tal.

El empresario dijo que este dinero le abrió rápidamente las puertas del gobierno a través de Luis Nava, exministro de Producciòn de Perú, y uno de los dos hombres de mayor confianza de Alan García. Desde entonces comenzó a tener reuniones en el Palacio de Gobierno, en la residencia del presidente, en su propia casa y en la casa de playa de Navas.

Un hecho que alarmó al CEO de Odebrecht: tanto el presidente García como el ministro Navas sabían con exactitud de las coimas (31 millones de dólares) que habían pagado en el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006), hoy exiliado en Estados Unidos y prófugo de la justicia peruana.

Ya ahí nomás, Navas pidió una coima de 3 millones de dólares, a cuenta de más, por mantener en vigencias las obras adjudicadas en el período de Toledo, entre ellas IIRSA Sur, es decir la carretera interocéanica.

Esto allanó el camino hacia un "entendimiento" entre las partes, declaró Barata. En algunas de las reuniones también participó el CEO de la constructora brasileña, Marcelo Odebrecht, el cerebro de la mayor red de coimas por obra pública montada en América Latina.

Barata estaba encontrando "dificultades" con la ministra Verónia Zabala, pero luego del pago notó un cambio de rumbo. La propia ministra viajó a supervisar las obras personalmente.

En 2009 García se decidió a dar el paso de adjudicar la obra del Metro de LIma a Odebrecht, luego de un viaje en el avión presidencial con Barata. Fue el empresario quien le sugirió los términos de la licitación.

Al llegar a Lima, el presidente llamó a Consejo de Ministros y planteó la obra como urgente. Ocho meses después se convocó a empresas para realizar la obra.

Barata contó que los pagos ilegales a Luis Nava, a través de la Caja 2, se dieron entre 2007 y 2008.

En algunas ocasiones, Barata fue hasta Palacio de Gobierno para entregarle el dinero a Nava. Aquellos pagos registrados como “no local” en las planillas del Sector de Operaciones, correspondieron a entregas de dinero en el lugar.

En determinado momento, Barata le dijo a Nava que los pagos debían de hacerse a través de transferencias bancarias, y ya no en efectivo.

Fue entonces que Nava propuso a Miguel Atala -ex vicepresidente de Petro-Perú- como testaferro.

Barata confirmó que ‘Chalán’ fue el seudónimo [codinome, alias] de Luis Nava en los registros del Sector de Operaciones Estructuradas (SOE) de Odebrecht.

Barata reveló que José Antonio Nava Mendiola fue identificado como ‘Bandido’ por el SOE. Pero dijo además que este, Nava Mendiola supo del pago de sobornos a su padre, Luis Nava.

Un informe de la página de investigación IDL reporteros informó:

"¿Por qué ‘Chalan’? Barata dice que le puso el alias porque Nava era “domador de caballos de paso” y a la vez era el que “cuida al caballo loco”, en referencia al apodo que solia tener el expresidente Alan García entre sus amigos".

En cuanto a Miguel Atala, Barata ratificó que aquel actuó como testaferro de Luis Nava para que este pudiera recibir un millón 300 mil dólares en la cuenta que la empresa de gaveta panameña Ammarin Investment abrió en la Banca Privada de Andorra.

Dijo que si bien los pagos ilegales a Nava estuvieron cargados al proyecto de IIRSA Sur, eso no significó que todos los pagos estuvieran vinculados a ese proyecto. Barata dijo que la razón por la que se cargó a IIRSA Sur fue porque en la cuenta de ese proyecto en el Sector de Operaciones Estructuradas había disponibilidad para hacer los pagos.

En cuanto al proyecto del Metro de Lima, Barata dijo que la compañía lo ejecutó a solicitud de García. Contó que García lo llamó y le preguntó: ¿cuánto costaría hacer esta obra en 18 meses? Al día siguiente de esta conversación, según Barata, ya se estaban emitiendo decretos de urgencia y otras normas para hacer viable el proyecto. Es en ese contexto que se acerca Jorge Cuba.

Según Barata, es hasta el año 2008 que Nava le pidió dinero. ¿Qué pasó cuando entró Cuba en escena? Dijo que cuando eso sucedió, llegó un momento en el que Nava ya no le solicitó nada. Cuba le dijo que él se encargaría de todo el proyecto del Metro de Lima.

Solo por la línea 1 del metro de Lima se pagaron US$ 24.386.000 en sobornos, que en las planillas de la constructora brasileña se registraron bajo el concepto de “riesgos adicionales”.

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