Abogados utilizan redes sociales como testimonio contra demandados

Todo lo que diga en Facebook o Twitter puede ser usado en su contra. Incluso fotografías.

 

Si usted es de las personas que compulsivamente sube a Facebook, Twitter y otras redes sociales fotos de parranda, luciendo alegre, con amigos, bebiendo, en locales paradisíacos y situaciones placenteras, bueno, es mejor que vaya reviendo su estrategia en el mundo virtual.

Es probable que si tiene un juicio por divorcio o una demanda civil le puede jugar en contra

En Estados Unidos a los abogados que quieren litigar les importa poco si todas estas fotos son “postureo” una forma de tapar la mala vibra cotidiana.

Todo lo que se sube a redes sociales puede ser usado en su contra, parecería ser ser el nuevo lema de los abogados.

En Estados Unidos, las leyes permiten a los abogados servirse de las redes sociales para para demostrar que el demandado o el demandante no dice la verdad. 

Ante la alegaciones de daños y perjuicios, estos testimonios han resultado muy útiles.

Un profesor fue condenado por abuso sexual. Luego que ello ocurriera, la víctima litigó contra el colegio y el Departamento de Educación por daños psicológicos.

Pero la demanda no tuvo andamiento. La chica alegó pesadillas y falta de sueño, pero su actividades en las redes sociales no reflejaba para nada lo mal que supuestamente estaba pasando.

La publicación estadounidense Slate publicó que el caso de una empleada de un centro comercial que tras ser despedida acusó a la empresa de discriminación.

En el juicio aseguró haber sufrido ansiedad y aislamiento social. El problema fue que, el día de su cumpleaños, muchos la felicitaron y develaron aristas de su vida que no estaban contempladas en el juicio. Ciertamente no era una persona con tendencia al aislamiento.

En 2004, una mujer de Connecticut de 19 años de edad perdió el control de su coche mientras conducía y mató a uno de los pasajeros.

Estuvo un año en la cárcel. El caso volvió a los tribunales en 2009, por violar algunos de los términos de su libertad condicional.

Las redes sociales mostraban a la infractora tomando cerveza como si nada hubiera pasado en su vida.

El juez llegó a la fácil conclusión de que ni la cárcel ni el mal trago la habían hecho repensar su situación. Entonces, la envió a la cárcel 3 años más.

 

 

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