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A prisión el cuarto integrante de la célula uruguaya del poderoso PCC de Brasil

Le imputaron asociación para delinquir. Ya tenía antecedentes penales. Otras tres personas ya habían sido formalizadas por este caso.

La Justicia de Crimen Organizado imputó al cuarto integrante de la célula uruguaya de la poderosa organización delictiva Primer Comando Capital (PCC) de Brasil.

La jueza Beatriz Larrieu dispuso la prisión preventiva por 90 días de Mario Bentancor Caches, quien ya poseía antecedentes penales, por asociación para delinquir.

Ya habían sido formalizados por este caso Fernando Otilio Fabrasil, por asociación para delinquir especialmente agravado. Fabrasil era considerado el líder de la célula uruguaya del PCC. A dos mujeres, E.C.C. y L.N.B., se les imputó asistencia a la asociación para delinquir.

ALERTA

Servicios de Inteligencia de Brasil alertaron a mediados de este año a sus pares uruguayos sobre la existencia de que en nuestro país podría existir una estructura del PCC, liderada por un hombre de nombre Fernando.

Las direcciones de Investigaciones y de Información e Inteligencia Policial encabezaron la indagatoria y el cruzamiento de datos permitió individualizar a las personas señaladas por los datos aportados desde Brasil.

La información recabada, que fue confirmada por la Secretaría de Inteligencia Estratégica del Estado, daba cuenta de que la estructura del PCC en Uruguay estaría en una fase inicial.

La fiscal de Estupefacientes, Mónica Ferrero, se hizo cargo de la investigación judicial, que estableció vínculos con personas en Brasil mediante el tráfico de drogas que eran distribuidas en Uruguay.

En el marco de la Operación Magnesio, se realizaron varios allanamientos y se detuvieron a dos hombres con antecedentes penales y dos mujeres en Canelones. Se incautaron dispositivos electrónicos, celulares, documentación, marihuana y una balanza de precisión.

La investigación dejó en claro la presencia del PCC en Uruguay y el comienzo del tendido del entramado delictivo a través de “bautismos de fe” en algunos centros de reclusión.

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