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A la cárcel "estudioso de la felicidad" que ayudaba a suicidarse

La justicia española le dio tres años de cárcel a un acompañante terapéutico que proveyó de heroína y ayudó en la muerte de un paciente con depresión

 

Un asesor psicológico ha aceptado una pena de tres años de prisión por ayudar a suicidarse a un enfermo con depresión, al que incluso facilitó la heroína de extrema pureza que acabó con su vida de una sobredosis en febrero de 2010.

En la sección quinta de la Audiencia de Barcelona se iba a celebrar el juicio contra Raimon Solà, que afrontaba una condena de diez años de prisión por delitos de cooperación al suicidio y contra la salud pública, por la compra de la heroína que se inyectó el fallecido para matarse.

El juicio, sin embargo, no ha llegado a celebrarse porque el procesado ha aceptado la rebaja de condena propuesta por la Fiscalía, que le ha dejado la pena en tres años de prisión al retirar los cargos por tráfico de drogas y aplicar la atenuante de reparación del daño, dado los 20.000 euros que Raimon Solà ha pagado de indemnización a la familia de la víctima.

El procesado ha aceptado ante el tribunal los hechos que le imputa la Fiscalía, que le acusa de haber ayudado a suicidarse a un enfermo mental con depresión, ansiedad y trastorno de personalidad, que ya había intentado acabar con su vida, al menos, en cinco ocasiones anteriormente.

El acusado, que en su blog se define como "estudioso de la felicidad" y afirma que lleva desde 2008 "dedicado profesionalmente" a la mejora personal, conoció al fallecido en verano de 2009 en una casa de acogida de Granollers (Barcelona) para personas con problemas sociales o psicológicos.

Según mantiene la Fiscalía y ha asumido el acusado, Raimon Solà acordó con la víctima que, a cambio de un precio, le prestaría "servicios de acompañamiento", lo que incluía desde asistencia psicológica o de motivación personal hasta nociones de medicación.

En esos servicios de acompañamiento, el acusado tuvo conocimiento de que la víctima había intentado suicidarse en varias ocasiones, dado que incluso ésta le hizo llegar un manual que poseía sobre métodos para acabar con la vida y le consultó acerca de distintas formas de morir sin sufrimiento.

Según el escrito de calificación del ministerio público, el acusado "trató de decantar las dudas" que albergaba la víctima sobre acabar con su vida "hacia la decisión de suicidarse, a sabiendas de la decisiva influencia que tenía sobre su voluntad" debido a su personalidad frágil e influenciable.

Finalmente, el acusado propuso al suicida el método que consideraba idóneo para acabar con su vida sin sufrimiento, la sobredosis por intoxicación aguda de heroína, y se ofreció a conseguirle las dosis necesarias para matarse y a asesorarle sobre la forma en que debía inyectársela.

El 28 de enero de 2010, el acusado acudió a Barcelona para comprar un gramo de heroína de gran pureza, por el que el fallecido pagó 60 euros, y al día siguiente quedó con él para entregárselo y prestarle "un último servicio de acompañamiento" con el fin de disiparle cualquier temor o duda, según el escrito de la Fiscalía que ha asumido el procesado.

Entre los días los días 29 de enero y el 4 de febrero de 2010, el suicida acabó con su vida en el municipio de Llerona (Barcelona) tras inyectarse la dosis letal de heroína.

EFE

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