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“Y vivieron felices sin comer perdices” en el Teatro Alianza

Dos hermanos, aburridos de los clásicos cuentos de hadas que les lee su madre, deciden escribir su propio cuento de historias reales. 

Al crear un cuento, una película o una obra de teatro, inevitablemente nos basamos en creencias previas. Las historias infantiles no escapan a la regla: todas ellas, a través de los sucesos y personajes que eligen mostrar, nos proponen ciertos modelos. Hasta aquí, nada nuevo. Sin embargo, muchas de las historias que conocemos hoy, se han creado sobre roles estereotipados. Abundan los personajes de niños valientes, cuya misión es salvar princesas y, por contrapartida, los personajes de niñas miedosas y pasivas, cuyo objetivo es ser rescatadas por algún príncipe.

El problema no es la existencia de estas historias –al fin y al cabo, no hay narración objetiva y siempre se está planteando una opción-, sino que los sentidos que propongan sean aceptados casi sin análisis. Estos estereotipos ejercen grandes influencias: las niñas, por un lado, buscan constantemente parecerse a esas princesas; los niños, por el contrario, buscan diferenciarse y oponerse a éstas.

Pero, ¿qué sucede cuando niños y niñas no logran cumplir con los esquemas que les fueron designados? Intentar acceder a un estándar que es, en realidad, inaccesible, no genera más que frustración. Con esta obra, lejos de buscar anular propuestas anteriores, pretendemos plantear nuevas opciones.

Existen maneras reales de “alcanzar un final feliz”. Las protagonistas de nuestra obra se distancian de las princesas de los cuentos de hadas. Sus vidas no son menos alegres, pero el camino que recorren para alcanzar sus metas es diametralmente distinto.

Estas mujeres se plantean objetivos y luchan por ellos sin esperar que una hada madrina, o un príncipe azul, las ayuden. Son ejemplos cercanos: todas ellas existieron y vivieron en nuestro país no muchos años atrás. Pero, ante todo, son simplemente ejemplos; son tres únicas posibilidades dentro de otras miles, que cuestionan la veracidad de los modelos que nos han ofrecido históricamente.

Dos hermanos, aburridos de los clásicos cuentos de hadas que les lee su madre, deciden escribir su propio cuento de historias reales. Inmersos en una biblioteca que cobra vida, comienzan una investigación por la historia del Uruguay, donde se encuentran con Idea Vilariño, China Zorrilla y Paulina Luisi.

“Y vivieron felices sin comer perdices” es una obra para niños de hasta 11 años. La idea original es de Hernán Prieto, Melina Gorzy y Paula Lieberman, autoría de Melina Gorzy y Paula Lieberman y dirección de Paula Lieberman.

Idea original: Hernán Prieto, Melina Gorzy y Paula Lieberman Autoría: Melina Gorzy y Paula Lieberman Dirección: Paula Lieberman. Estreno 1º de julio en el Teatro Alianza, a las 15 horas.

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