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Truvada, el medicamento que quiere sustituir al condón

Otorga 99% de efectividad en la protección contra el sexo inseguro. No obstante, todavía tiene detractores. Para otros, es un complemento.

 

Aunque lleva una década en el mercado, la comunidad médica -y sobre todo los usuarios- han consagrado al fármaco Truvada como un sustituto del condón en relaciones sexuales de riesgo al otorgarle un 99% de efectividad.

Primero fue aceptado como tratamiento para el VIH. Pasaron ya 30 meses desde que consiguió ser oficialmente considerado como una profilaxis para este mismo virus (PrEP),

Se trata de un factor importante en un país como Estados Unidos donde hay 50.000 contagios reportados cada año.

Truvada va ganando popularidad y cobertura así como incidiendo en la vida sexual de Estados Unidos.

Este medicamento del laboratorio Gilead tiene su versión genérica del laboratorio indio Cipla.

En este último formato, el PrEP solo funciona de momento en Estados Unidos, Brasil y Sudáfrica, aunque está en proceso para ser aprobado en Francia, informa el portal abc.es.

También es cierto que los organismos internacionales miran el Truvada con más cautela.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC en sus siglas en inglés) son claros y lo catalogan como una precaución adicional al uso de otras medidas, especialmente el preservativo, la aplicación práctica no es exactamente así.

EE.UU: 3.253 personas han comprado Truvada entre 2012 y 2014 con receta médica

“Yo he elegido no usar condones. Llevo tomando PrEP desde el 19 julio de 2011. El primer año lo combinaba con condones, porque aún era muy nuevo. Mi cabeza no podía sentirse segura sin condón. Pero una vez que mi experiencia ha demostrado que realmente funciona y que la tomo todos los días ya no uso preservativo», asegura Damon Jacobs, terapeuta sobre transmisión del VIH y medicado con Truvada.

Jacobs lleva de gira por Estados Unidos una charla que se llama “PrEParándose para el P.L.A.C.E.R.” en la que informa de su experiencia con el medicamento, que fue adquirido en farmacias con prescripción médica para uso profiláctico por 3.253 personas entre enero de 2012 y marzo de 2014.

Truvada mezcla los antirretrovirales tenofovir y emtricitabine. Es ya un tratamiento aceptado en modo copago por la gran mayoría de seguros médicos privados, en el Obamacare y para el que la propia farmacéutica ofrece un plan de financiación.

Tiene sus efectos secundarios: puede afectar al riñón y dar dolores de cabeza y náuseas durante los primeros meses.

“Los únicos efectos secundarios que he tenido son paz mental y un sexo increíble, porque sexo sin miedo es algo extraordinario y no he sabido lo que era hasta hace poco”, informó Jacobs.

El terapeuta forma parte de uno de los grupos apuntados por la OMS como de más riesgo: la población homosexual. Otros grupos de riesgo son heterosexuales con varias parejas sexuales o consumidores de droga a través de jeringuillas.

Un 40% de los usuarios de Truvada son mujeres (especialmente del sur de Estados Unidos), aunque mientras el consumo entre homosexuales crece, el de las mujeres decrece.

Michael Weinstein, el presidente de la Fundación del Cuidado del Sida, es su principal detractor, por considerarlo contraproducente, por el uso irregular que pueda hacerse de la píldora o la posibilidad de que el virus se haga más fuerte y el fármaco no sirva. Así califica Weinstein al Truvada “un desastre sanitario en proceso”.

También hay quienes apuntan a que el PrEP como alternativa al preservativo podría propulsar el contagio de otras enfermedades como gonorrea o clamídea, aunque su uso también obliga a sus usuarios a realizarse controles trimestrales para comprobar el estado del riñón y serología.

 

 

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