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Tiempos de cambio y frustración para la policía moral de Arabia Saudita

"Todo lo que debía prohibirse está ahora autorizado, entonces dimití". El testimonio de Faisal refleja la frustración de antiguos miembros de la policía moral de Arabia Saudita ante la incipiente apertura de la monarquía, especialmente hacia las mujeres.

14 de enero de 2022, 07:10hs

"Todo lo que debía prohibirse está ahora autorizado, entonces dimití". El testimonio de Faisal refleja la frustración de antiguos miembros de la policía moral de Arabia Saudita ante la incipiente apertura de la monarquía, especialmente hacia las mujeres.

Encargada antes de hacer respetar una estricta aplicación de la ley islámica, la Comisión de la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, llamada Mutawa, fue apartada en 2016 en este país ultraconservador que trata de limpiar su imagen internacional.

La Mutawa fue "privada de todas sus prerrogativas" y "ya no tiene un papel claro", dijo a la AFP este saudita de 37 años en indumentaria oscura, quien usa el seudónimo de Faisal para proteger su identidad.

Desde las conductas juzgadas como inmorales al tráfico de droga o al todavía prohibido contrabando de alcohol, la temida policía religiosa no descuidaba ningún frente.

Durante décadas, sus agentes castigaban a las mujeres que no llevaban correctamente el abaya, un amplio manto negro que recubre todo el cuerpo, o a los jóvenes que no respetaban una estricta segregación entre sexos.

Con la designación de Mohamed bin Salmán en 2017 como príncipe heredero y su creciente influencia en el poder, las reglas sobre el abaya se relajaron, la mezcla de sexos se ha banalizado y los comercios ya no deben cerrar durante el rezo.

Desde entonces, la policía religiosa ha perdido protagonismo, aunque las oenegés de defensa de derechos humanos advierten que la represión no ha desaparecido con el nuevo príncipe, sino que incluso ha incrementado con campañas feroces contra toda voz crítica, incluidas las militantes feministas.

- "Sólo en la forma" -

"Antes solo hablábamos de la Comisión para la Promoción de la Virtud. Hoy solo hablamos de la Autoridad General para el Entretenimiento", ironiza Faisal, en referencia a una institución pública creada en 2016 que organiza festivales y conciertos de música pop y electrónica.

Antiguo agente de la Mutawa, Turki (seudónimo) confirma que la institución por la que ha trabajado "existe sólo en la forma".

"Ya no tiene derecho de intervenir, ni de cambiar los comportamientos que considera inapropiados", lamenta, asegurando que muchos empleados siguen "solo por el salario".

Fumándose un cigarrillo con una amiga en el centro de Riad, Lama no empatiza con la suerte de estos agentes que la han aterrorizado en el pasado.

"Hace todavía unos años, jamás habría pensado en fumar en la calle", explica Lama, con un abaya abierto que deja entrever su ropa. "Nos hubieran pegado con sus porras", dice riendo a la AFP.

Casi invisibles, la mayoría de agentes ya no tienen contacto con la población y se pasan los días en sus oficinas, elaborando campañas de sensibilización sobre buenos modos o medidas sanitarias.

La Mutawa está ahora "aislada", afirma un responsable saudita desde el anonimato, asegurando que hubo "una bajada significativa del número de empleados".

- "Identidad saudita" -

La Mutawa asegura que se quiere reformar, en un país muy joven con más de la mitad de la población menor de 35 años.

En una entrevista en octubre en una televisión local, su jefe Abdul Rahman Al Sanad admitió "abusos" de parte de algunos agentes que ejercieron funciones de seguridad sin ninguna "experiencia o calificación". También afirmó que la comisión contrataría a mujeres.

Para el escritor saudita Saud al-Katib, el aislamiento y la limitación de poderes de la policía moral constituyen un "cambio radical".

Pero las autoridades no pueden permitirse deshacerse de ella totalmente, según el especialista del Golfo Stéphane Lacroix.

"Remite a cierta identidad saudita a la que numerosos conservadores sauditas se agarran", señala el profesor en la universidad Sciences-Po de París, que prevé "una reorientación" de su función en el futuro.

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