Hablamos de uno de los pioneros de la era del Nuevo Hollywood, conocido como “el rey Midas del cine”, Steven Spielberg. Sigue en carrera a sus 78 años con temas y géneros muy diversos y obras maestras en su haber, como “Encuentros cercanos del tercer tipo”, “ET, el extraterrestre”, ”La lista de Schindler” o la franquicia de “Indiana Jones“, entre otras producciones.
En 1975, nos sorprende con una adaptación de la novela de Peter Benchley, titulada: “Tiburón”. Sería su segundo largometraje, donde puso a prueba su capacidad y la de tres actores en alta mar para rodar peligrosas escenas. Ellos, interpretaban a un comisario de la isla ficticia de Amity Island, un biólogo marino y un cazador de tiburones que termina devorado por el gigantesco escualo blanco.
El mayor problema fue mostrar al enorme tiburón rodando en alta mar. Se crearon tres costosas réplicas mecánicas de 7 metros de largo, manejadas por 14 técnicos y buzos, pero los escualos se hundían debido al salitre del agua. A eso, se agrega un pequeño barco, cuyo balanceo mareaba a los actores.
Spielberg se vio obligado, para no perder tiempo, a realizar otras secuencias, marcando el suspenso y terror, que originaba la presencia, sin verse, del tiburón blanco, elementos que prestigiaron la trama. De los 55 días de rodaje previsto se extendió a 159 jornadas y de los 3 millones de dólares de presupuesto, lo llevó a 9 millones. Spielberg temió que el desastroso rodaje terminara con su carrera recién iniciada.
La historia marcaría luego como resultado, una obra maestra de suspenso y terror, de gran taquilla en el mundo entero, que dio lugar a secuelas e innumerables imitaciones sobre ataque de animales. Han pasado 50 años de un largometraje, que fue pieza clave en la historia del cine y que disparó luego el exitoso futuro que ha tenido su director.
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