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Sepelio de Bordaberry "escoltado" por grupo de radicales

Murió horas antes de conmemorarse la Jura de la Constitución. Cánticos y gritos en la puerta del Parque Martinelli, de militantes del grupo Plenaria. MIrá el video

Horas antes de conmemorarse Jura de la Constitución murió Juan María Bordaberry, que fue enterrado este domingo en un cementerio privado en las afueras de Montevideo.

Durante la llegada del cortejo fúnebre, en la ruta 102, kilómetro 24, unos quince hombres y mujeres intentaban llamar la atención de los deudos. Eran militantes del grupo de izquierda radical Plenaria, Memoria y Justicia. Utilizando altavoces y música intentaron escrachar el servicio fúnebre.

La actitud de Plenaria es una muestra del rencor que todavía subyace en una parte de la sociedad uruguaya por el pasado reciente.

Juan María Bordaberry Arocena, de 83 años, , según informó siu hijo, el líder colorado Pedro Bordaberry.

Descendiente de una prominente familia de ganaderos, adhirió al Partido Nacional en los años 50. Fue senador en 1962 por los blancos en su calidad de herrerista y seguidor del líder ruralista Benito Nardone. Luego pasó a militar en la llamada Liga Federal, que amparaba los intereses de los terratenientes. A fines de los 60 se acercó al Partido Colorado y Jorge Pacheco Areco, por entonces presidente de la República, lo eligió primer ministro de Ganadería y luego como eventual sucesor de su gestión de cara a las elecciones presidenciales de 1971.

El noviembre de ese año fue ungido presidente de la República por un complejo acto plebiscitario que procuraba la reelección de Pacheco Areco. De no alcanzarse los votos, los sufragios en favorde Pacheco dejaban el camino libre a Bordaberry para ejercer la primera magistratura. El caudillo nacionalista, Wilson Ferreira Aldunate, enemigo tradicional de Bordaberry, acusó al Partido Colorado de fraguar el resultado electoral.

Con su clásico humor ácido, Ferrreira Aldunate intentó pintar de cuerpo entero la personalidad de Bordaberry: "Yo soy vasco y Bordaberry también. El vasco tiene un defecto- virtud: no hace nada a medias. Cuando es inteligente, nace Unamuno. Y cuando sale burro, sale Bordaberry", dijo sobre su rival electoral y ex compañero de partido.

Sin perjuicio de las denuncias del blanco, Bordaberry consiguió su objetivo de ser presidente. Su primer año de gestión coincidió con la formación de las Fuerzas Conjuntas y la liquidación de la guerrilla tupamara en menos de seis meses.
Para entonces, los militares estaban en todos los estamentos del Estado y habían formado en Consejo de Seguridad Nacional, e intervenían en las relaciones laborales y hasta en el manejo del comercio exterior.

Rodeado por los militares triunfantes, encabezó el golpe de Estado de 1973.

Su soledad en el poder quedó patente en febrero de 1973, cuando los militares resistieron la designación del general retirado Antonio Francese como ministro de Defensa.

Por entoncs, Bordaberry convocó a los partidos políticos a defender la democracia, pero no tuvo eco. La cita era en la Plaza Independencia y no casi nadie, salvo un puñado de adherentes.

Ante la indiferencia ciudadana a su llamado de "defender las instituciones" y el abandono de su defensa por parte de la Armada, Bordaberry terminó cediendo y pactando con las Fuerzas Armadas el 12 de febrero en el llamado Acuerdo de Boiso Lanza, en lo que, para algunos, fue el prólogo del quiebre institucional que vendría el 27 de junio.

Bordaberry finalmente aceptó presidir el golpe de estado, Disolvió el Parlamento —al que sustituyó por un Consejo de Estado designado por el poder ejecutivo—. También liquidó a las organizaciones sociales, los partidos políticos y suprimió las libertades civiles.

Los militares comenzaron entonces a ocupar cargos de responsabilidad en el gobierno en lo que se denominó el "proceso cívico militar".

Cuando todo se encaminaba a un largo período de dictadura, Bordaberry redobló la apuesta. Aesorado por Álvaro Pacheco Seré, un influyente colaborador, propuso a los militares imponer un nuevo sistema constitucional d corte falangista, eliminando definitivamente los partidos políticos. Se crearían organismos cuyos miembros serían elegidos por un Consejo de Estado no electivo.


Los militares consideraron que la propuesta de eliminar los partidos políticos era muy arriesgada por lo que, el 12 de junio la Junta de Generales decidió destituir a Bordaberry y designar para reemplazarlo a Alberto Demicheli, quien entonces ocupaba la presidencia del Consejo de Estado.


El 16 de junio las Fuerzas Armadas dieron a conocer sus "discrepancias" con el "radical" Bordaberry mediante un comunicado:

"(...) Esas discrepancias se materializan:

En que el presidente de la República no acepta el futuro funcionamiento de los partidos políticos tradicionales. Entiende que éstos no tienen cabida en el Uruguay del futuro. Propone en substitución de la vigencia de ellos, la promoción y desarrollo de corrientes de opinión que en definitiva vendrían a ocupar el vacío dejado por aquéllos.

En cambio, las FF. AA. no quieren compartir el compromiso, la responsabilidad histórica, de suprimir los Partidos Políticos Tradicionales.

El Presidente de la República no acepta el pronunciamiento popular a través del voto, porque considera que esa práctica en las democracias actuales es algo superado, argumentando que el voto solamente se debe requerir a los ciudadanos a través del referéndum o plebiscitos, sobre puntos o temas específicos que el Poder Ejecutivo considere conveniente. En contraposición a esto, las FF.AA. sostienen que la soberanía está radicada en la Nación y que, entre otras cosas, una forma auténtica de expresión de esa soberanía, es el voto popular (...)".


Bordaberry desapareció de la escena pública hasta noviembre 2006, cuando fue procesado con prisión y recluido en Cárcel Central por su responsabilidad en el asesinato de 2 legisladores (Zelmar Miechelini y Héctor Gutiérrez Ruíz) y dos "renunciantes" guerrilleros tupamaros (William Whitelaw y Rosario barredo) en la Argentina en 1976.

En noviembre de 2010 fue condenado a 30 años de prisión por lla llamada "megacausa": delitos de atentado contra la Constitución, 9 delitos de desaparición forzada y 2 homicidios especialmente agravados.

Al momento de su muerte, estaba recluido con prisión domicilaria a causa de sus graves problemas cardiorespiratorios.

En medio de un país que se apresta a revisar en la justicia casi un centenar de casos criminales de la dictadura -algunos excluidos de la Ley de Caducidad y otros excluidos de la norma desde 2005 a la fecha-, el fallecimiento de Bordaberry es una página que se cierra de la historia reciente.

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