La confesión del hombre que dijo haber matado a Viviana Ramos hace siete años en Santa Lucía fue clara y contundente. Admitió que con la víctima tenía una relación circunstancial y que la mujer le pedía dinero frecuentemente para saldar deudas de droga, porque consumía.
Santa Lucía: homicida pagó $1.000 por día a su cómplice a cambio de silencio
Dijo que el día del crimen, Viviana le pidió 16.000 pesos, que discutieron en su casa y que él se defendió cuando ella intentó apuñalarlo. La tiró en la cama y la golpeó en la cabeza dos veces con una maceta.
Según consta en la resolución judicial a la que accedió El País, luego de matarla el imputado se sentó en una silla y contempló el cuerpo. Lo envolvió con un cubrecama y lo colocó sobre una alfombra. Posteriormente, fue a buscar a un inquilino que le hacía trabajos de albañilería y le pidió ayuda para deshacerse del cadáver.
En el documento judicial se especifica que ambos hombres tomaron dos litros de vino y que luego el albañil hizo un pozo de medio metro de profundidad a orillas del Río Santa Lucía. Ambos cargaron el cuerpo y lo enterraron.
El confeso autor agregó que se sintió utilizado por la víctima y por el albañil que fue su cómplice a quien le pagó 1000 pesos por día a cambio de que guardara silencio.
Detalló que ayudaba al sujeto, a su mujer y a sus cinco hijos con comida y otros regalos; pero que el hombre quería más dinero y lo extorsionaba así que decidió presentarse ante la Policía y contar todo. Este jueves fue procesado con prisión por un delito de homicidio especialmente agravado y su cómplice por encubrimiento.
Este sábado antropólogos y policías iniciarán excavaciones en el lugar donde los imputados indicaron que enterraron el cadáver en 2012.
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