Curiosidades

Sanducero a punto de caer en el "cuento del sobrino Alfredo"

Estafadores mexicanos llaman al azar en busca de gente crédula con familiares en el exterior

Un sanducero denunció que estuvo a punto de caer en una estafa por parte de estafadores mexicanos. Es una estafa vieja y simple, pero funciona, al punto que se sigue practicando en distintas partes del mundo.

Según informa El Telégrafo, el hombre atendió el teléfono y quien estaba del otro lado no le pareció una vez conocida.

Tenía acento "muy español", dijo la víctima. El animado sujeto le preguntó si tenía algún amigo en algún país el mundo.

Después de unos segundos de duda, el sanducero le dijo que tiene un sobrino llamado Alfredo en España a quien quiere mucho pero no ve desde hace tiempo.

"Soy yo, tío", le dijo el hombre.

El estafador le dijo que estaba en viaje hacia Paysandú, pero le pidió que no dijera a nadie. La alegría por sorpresa es mucho mayor.

"Guárdatelo para tí", le comentó.

La charla siguió por varios minutos y nada hizo que la víctima sospechara de la estafa.

El hombre de acento español le dijo que lo llamaría al otro día a las 11 para seguir armando los detalles del encuentro.

A las 11 en punto, volvió a establecer contacto. Esta vez su tono era agitado.

Le dijo que estaba varado en un aeropuerto de México, rumbo a Paysandú.

'Resulta que traigo mucho dinero y en la Aduana del aeropuerto me lo quitaron porque no lo declaré. Ahora me quedé colgado acá. Ya hablé en el ministerio y con el jefe. Si pago unos pesos me restituyen todo enseguida''Resulta que traigo mucho dinero y en la Aduana del aeropuerto de México me lo quitaron porque no lo declaré. Ahora me quedé colgado acá. Ya hablé en el ministerio y con el jefe. Si pago unos pesos me restituyen todo enseguida'

Fue ahí que el falso sobrino dio el paso. "No tienes algo de dinero para prestarme?"

La víctima le dijo que no tenía nada para ofrecerle. Unos segundos después le comentó que podría juntar unos mil dólares.

"Perfecto", le dijo "Alfredo" y le pidió que mantuviera su visita en secreto.

Acto seguido le dio un nombre que no correspondía con el de su sobrino. El número de documento le pareció raro, pero lo anotó. Le llamó la atención que estuviera en México, pero no cuestionó la información.

"Alfredo" le pidió que depositara el dinero en una red de giros internacional y le dijo que lo llamaría para confirmar.

“Junté unos dólares, fui al cambio con mi hija, que ya me había dicho si no sería una joda, pero yo creía que era mi sobrino. Cuando me atendieron expliqué que quería enviar ese dinero a México. La empleada me preguntó con desconfianza si era a México y me hizo unas preguntas de a quién le enviaba y cómo había sido el pedido. En ese momento, mi hija saltó de atrás y dijo 'para mí lo están jodiendo' (…)”, relató.

Ante la duda, padre e hija decidieron averiguar un poco más. Después de todo, la cuñada de Alfredo está a pocas cuadras del lugar.

La cuñada de Alfredo escuchó el relato y llamó a España delante de ellos.

Allí le dijeron que estaba en el médico y que no tenía planes de viajar.

El propio sobrino llamó un rato después, alertado y curioso por la usurpación de identidad.

Cuando la víctima llegó a la casa, la empleada le dijo que había llamado un sujeto con acento extranjero al menos cuatro veces. Su voz sonaba desesperada.

El sanducero y su hija esperaron que volviera a llamar.

Cuanto esto ocurrió, la mujer tomó el teléfono.

"Le dijo unas cuantas cosas, que era un sinvergüenza, un estafador, y cortó”.

La familia concurrió a Antel. allí le dijeron que rastrear la llamada era difícil, cuando no inútil.

En la Policía le dijeron que no es la primera vez que escuchan este formato del "cuento del tío".

"Le puede pasar a cualquiera", dijo el hombre. Por eso decidió contarlo.

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