Sabremos cumplir, ¿sabremos cumplir?
Las estrofas del Himno Nacional se renuevan hoy con la llegada del Mundial. La emoción de los uruguayos vuelve a quedar a flor de piel mientras los jugadores de la selección entonan el “sabremos cumplir”, que se repite para rematar el canto antes de entrar a la cancha.
Y el mundo nos cree: Uruguay emitió esta semana un nuevo título de deuda pública a 36 años de plazo (vencimiento en 2050). La colocación fue por unos 2.000 millones de dólares a una tasa de interés de poco más de 5%, un costo bajo para tomar dinero a tan largo plazo.
La bien ganada reputación de Uruguay como buen pagador y país que cumple sus compromisos (puesta a prueba de fuego en la crisis de 2002 y en la refinanciación del 2003), da hoy otra vez rédito y permite acceder a nuevo financiamiento.
También ayuda la buena situación de la economía: Uruguay sigue creciendo a tasas superiores a la región (Argentina y Brasil) de la cual es menos dependiente, lo que constituye un avance cualitativo de nuestra economía. La ventas al exterior se diversifican y la economía tiene más margen de maniobra. Además, el Estado tiene en sus cofres apreciables reservas líquidas, dinero contante y sonante que representa entre 3 y 4 puntos del PBI (casi 2.000 millones de dólares). Con esta liquidez, y el acceso a líneas de crédito de organismos multilaterales, el país podría estar 2 años sin necesidad de recurrir al mercado financiero.
Hasta aquí, todo bien, pero hay asuntos pendientes. La inflación no cede y con esto se hace difícil mantener la competitividad de la economía: los costos suben inercialmente y a las empresas les es difícil competir por precio. El saludable aumento reciente del dólar tenderá a diluirse si la inflación no baja. Por su parte, la producción industrial está retrocediendo, con caídas fuertes en algunos sectores. Las exportaciones crecen moderadamente, pero los precios internacionales están mostrando tendencias bajistas que –en algún momento- golpearán a la puerta. En pocas semanas comienza a operar Montes del Plata, que sumará actividad industrial y más dólares en la cuenta exportadora, muy bienvenidos, pero los problemas de competitividad persisten.
Y el plano fiscal se muestra vulnerable: si bien la recaudación creció 2,8% real en los primeros 5 meses del año, el gasto crece más y el déficit no se aleja del 3% del PBI. La buena situación financiera da tiempo para encarar este asunto a fondo. En el sector público se ha dado una expansión de gastos histórica que –en algunos casos- es de dudosa productividad. Desde mi punto de vista, uno de los ejemplos más claros es la salud, pero también hay otros ámbitos donde hay que revisar a fondo los criterios, para que el gasto sea más efectivo.
La buena posición financiera da tiempo para encarar estos temas pendientes sin tantas urgencias y –ya en 2015- se abre la oportunidad de una discusión presupuestal profunda y no meramente sobre aumentos o recortes de gastos En este caso ¿sabremos cumplir?
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