Roberto Conde: "el FA no tiene una visión clara de cuál es su quehacer"

Conde cree que en tiempos de crisis, el Frente Amplio debe trabajar en consensos estratégicos para definir los próximos pasos en el corto plazo.

Por María Fernanda Souza @

El ex vicecanciller Roberto Conde (63) es uno de los cuatro candidatos a la presidencia del Frente Amplio.

Conde es un militante de fuste de toda la vida, de los que abrieron el comité de base en 1971. Fue representante de las bases del Frente Amplio en el Plenario Nacional, y renunció a la representación de bases en 1999, cuando resultó electo diputado por el Partido Socialista.

Del 2001 al 2005 ocupó la secretaría general del Partido Socialista, fue presidente del PARLASUR en 2007, y ocupó una banca en el Senado en 2013.

En 2014, Conde renunció a su banca y a su calidad de afiliado al Partido Socialista, y desde entonces, es independiente.

Un independiente que ha pasado por todas las instancias militantes de base y orgánicas, y ha transitado una carrera política en el Frente Amplio tanto en el Parlamento como en el Ejecutivo. Parece haber visto todas las caras de la cuestión.

Su candidatura a la presidencia de la coalición de izquierda, fue presentada en un primer momento por José Mujica, y respaldada por el FIDEL, el MAS, el PVP, el Partido Comunista y otros actores independientes del ámbito político y social.

CONSTRUCCIÓN DE UNA SOCIEDAD PROGRESISTA. El camino hacia una “sociedad progresista” parece ser una de las principales preocupaciones de Conde a lo largo de la conversación que mantuvo con Subrayado. Según su convicción, esto requiere que las reivindicaciones del movimiento social tengan su correlato en el sistema político, y la fuerza política es quien debe “dialogar” con las organizaciones sociales para “converger en una mirada estratégica de construcción del progreso social o del progresismo social”.

“El movimiento social tiene que estar seguro de que la fuerza política y el sistema político están captando su sensibilidad, captando sus reivindicaciones, captando su plataforma, y que no hay un divorcio entre una cosa y la otra. (…) Hay que dotar al Frente Amplio de una mayor capacidad de interacción con el entramado social, con las organizaciones sociales. Esto parte de una definición conceptual muy clara que es la siguiente: una sociedad progresista no se puede construir limitándose al sistema político, sino que se construye desde sí misma a través de la enorme red del movimiento social y de todo el conjunto de organizaciones sociales que luchan por ejemplo por la enorme agenda de derechos humanos. Aparte de las reivindicaciones económicas y sociales clásicas como el salario, la sindicalización, etc, etc. En fin, toda la agenda de derechos individuales y colectivos -porque los derechos ambientales por ejemplo son de gran repercusión colectiva- han generado hoy un riquísimo movimiento social, y la sociedad progresista en su pleno sentido se construye desde el sistema político y desde el movimiento social. El sistema político, y en este caso la fuerza política de gobierno, tiene la responsabilidad de conducir la política, y tiene que tener un diálogo, una interlocución permanente”.

EL FRENTE AMPLIO ESTÁ AISLADO DE LA SOCIEDAD. Roberto Conde evalúa que “el Frente está muy encerrado en su orgánica, en su organización que está en este momento bastante aislada de la sociedad, entonces, hay que abrirlo, hay que actualizar aquella vieja concepción que quedó desactualizada del Frente de masas hace 30 o 40 años, y adaptarla a la realidad actual. A la realidad actual significa que hay que alimentar la confianza política y los contenidos políticos permanentemente desde el diálogo con el movimiento social”.

Considera que de un tiempo a esta parte, este diálogo se ha empobrecido. ¿Cuál cree que es la causa de ese empobrecimiento? ¿Cuándo se cortaron los puentes?

EL FA NO TIENE UNA VISIÓN CLARA DE CUÁL ES SU QUEHACER. Y habla del quehacer práctico, de optar estratégicamente por objetivos de mayor impacto e importancia, en virtud de las limitaciones que, según entiende, impone el contexto macroeconómico desfavorable.

“Creo que fundamentalmente en estos últimos dos años el Frente ha ido permitiendo que su realidad interna, su internismo, lo absorba. En el momento actual, además, no tiene una visión clara de cuál es su quehacer. Hay un cierto nivel de confusión y un cierto nivel de disconformidad acerca de cuál es el rumbo estratégico en el momento actual, y yo atribuyo esto a la presión enorme que la crisis económica está descargando sobre las posibilidades de llevar adelante nuestro programa. El Frente necesita establecer con claridad cuál es el camino de los próximos dos o tres años, formar un consenso interno muy fuerte de qué es lo que tenemos que hacer, y a partir de ahí destrabar esta tensión interna”.

¿POLARIZACIÓN O PLURALIDAD? Conde sostiene que el fenómeno de la “polarización” del Frente Amplio es ficticio, y es más, redobla la apuesta y afirma que “los frenteamplistas todos sabemos” que el FA no estaría condicionado por la tensión entre dos bloques.

Conde habla de “pluralidad”, y cree que en ello radica una de las riquezas de la coalición de izquierda, y maneja la noción de “frenteamplismo fundamental”.

“Por lo menos en los últimos dos años se ha ido repitiendo permanentemente el mensaje en los medios de comunicación, de que el FA está condicionado por una polarización entre el MPP y el FLS. Yo creo que los frenteamplistas todos sabemos que esto no es así, a nivel de debate incluso en los momentos de mayor debate parlamentario las bancadas de los dos sectores marcaron matices y diferencias que luego fueron debidamente procesadas por el Frente Amplio en su conjunto y esto alentó la idea en los comunicadores y creo que tiene cierto grado de arraigo en la sociedad, de que el frente está polarizado, yo creo que no es así. Que el frente conserva intacta toda la riqueza de su pluralidad, que hay o debe haber un frenteamplismo fundamental que está por encima de cualquier lógica de polarización y que ese proceso electoral es una oportunidad en que esa pluralidad se va a expresar plenamente.”

TERRENO IDEOLÓGICO VS TERRENO ESTRATÉGICO. El candidato entiende que existe un divorcio entre el gobierno del Frente Amplio, que se ocupa de dar y saldar todas las discusiones vinculadas a la estrategia de gobierno; y la fuerza política, que no logra participar de las discusiones.

“Yo no estoy hablando en el terreno ideológico, estoy hablando en el terreno estratégico. Nosotros tenemos muy claro cuál es nuestro programa, lo que tenemos que resolver es cómo podemos despegar este programa y hasta dónde en la condición de crisis, una crisis que ya lleva ocho años y que nos está planteando condicionantes y limitantes objetivas muy duras, y entonces tenemos que hacer un acuerdo claro de qué es lo que tenemos y podemos hacer en los próximos cuatro años y una vez que este acuerdo esté claro, unificar todas las fuerzas y cerrar filas entorno a eso. Como esa discusión está en proceso, no se ha saldado, y sobre todo la fuerza política no está participando de esa discusión hay como un divorcio también entre la fuerza política y el gobierno, que es de lo que muchos militantes se quejan, entonces hay que incrustar a la fuerza a política en esta discusión fundamental de cuál es la estrategia de aquí al 2019”.

EL PLANO IDEOLÓGICO. A la necesidad de generación de consensos estratégicos sobre lo que Conde llama “el quehacer” del Frente Amplio de cara a los próximos años, subyace la ideología.

Algo que se podría afirmar inequívocamente del debate ideológico, es que no se agota en un congreso, no se agota en un año, y no se ha agotado en los 45 años de historia del Frente Amplio.

Ante esto, hay quienes llaman a la generación de consensos por coincidencias ideológicas más o menos profundas, y quienes en estado de emergencia, llaman a la necesidad de generar consensos fácticos estratégicos.

“No hay que tomar la cuestión ideológica como una especie de evasión hacia el futuro, diciendo, bueno “a fin de este año o principios del otro vamos a debatir sobre ideología y que ahora de aquí hasta allá todo puede seguir como está” no, las cosas no pueden seguir como están porque las mediciones de opinión pública nos están dando muy mal, lo cual es un hecho objetivo de retroceso, pero además el estado de desmovilización y de desánimo de los militantes es un estado actual y que se puede percibir, y que por tanto la fuerza política está necesitando a gritos entrar en escena con ideas claras para recomponer su accionar de inmediato. No es una cuestión que se deba encarar o solucionar dentro de un año con un debate ideológico. No no. Yo creo que lo que hay que encarar es el quehacer inmediato a partir de ahora y tener un consenso claro de ese quehacer. (…) Y fortalecer el diálogo con el gobierno para ponernos en perfecta sintonía sobre el quehacer de los próximos años. De los próximos 2 o 3 años, no estoy hablando para 2030”.

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