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PRESIDENCIALES EN PERÚ

Resultado incierto y empate técnico en Perú: Fujimori y Sánchez reconocen que habrá que esperar para saber el ganador

La elección presidencial en Perú cerró el domingo con resultado incierto. Los dos candidatos del balotage, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez reconocen un empate técnico y la definición es voto a voto.

El resultado de la elección presidencial de Perú sigue incierto en la madrugada de este lunes, con la derechista Keiko Fujimori en empate técnico frente al izquierdista Roberto Sánchez para ser el noveno presidente del país en una década.

Fujimori está solo tres puntos arriba con 82% de actas escrutadas por el órgano electoral, insuficiente para una tendencia irreversible; y uno abajo de Sánchez en una muestra de conteo rápido de dos encuestadoras.

Ondeando banderas de sus partidos, miles de seguidores se congregaron en dos sectores de la capital peruana para celebrar por adelantado a sus candidatos.

"Nos encontramos en un empate técnico, hasta el momento no hay ningún ganador. Serán días largos", afirmó Fujimori, ante sus seguidores a quienes pidió paciencia.

Entre cantos de "¡Sí se pudo!, Sánchez dijo reconocer que hay un "empate". "Que prosiga el conteo en los estándares de una elección transparente", expresó en una plaza llena de seguidores.

Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), se enfrentó en su cuarto intento de llegar a la presidencia a Sánchez, heredero político del exmandatario Pedro Castillo, preso por el fallido autogolpe de Estado de 2022.

Muchos dijeron esperar que las elecciones pongan fin a la criminalidad que azota al país y la turbulencia política que dejó al Perú con ocho presidentes desde 2016.

- Festejos en los dos bandos -

Administradora de 51 años, Fujimori apeló al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía, derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad.

Sánchez, congresista y exministro de 57 años, reivindicó al expresidente Castillo. Como lealtad, lleva el sombrero campesino que le regaló, prometió indultarlo, y lo visitó este domingo en la cárcel.

La votación, a la que estuvieron llamados 27 millones de electores, transcurrió sin incidentes a diferencia de la caótica primera ronda de abril.

Bajo la palabra "orden", Fujimor prometió "orden" y prosperidad, y advirtió del peligro del "comunismo".

Sánchez moderó su discurso de "cambio radical", se distanció de los ultranacionalistas, y dijo a la AFP que quiere una relación "respetuosa" con Washington.

El izquierdista acusa a Fujimori de ser parte de la "dictadura" del poderoso Congreso -donde ella tiene influencia- que derriba presidentes.

Sin afectar el balotaje, un juez lo envió a juicio por presuntas anomalías financieras en su partido. Si gana tendría inmunidad pero queda vulnerable ante un parlamento inclinado a la derecha.

"El ganador tendrá a la mitad del país en contra y una débil legitimidad" por lo que, sin mayoría legislativa, deberá "construir una coalición para gobernar", dijo a la AFP el politólogo Paulo Vilca.

El ganador sustituirá, a partir del 28 de julio, al mandatario interino José María Balcázar por un mandato de cinco años.

- Delincuencia imparable -

Pese al hartazgo político, la mayor preocupación de los peruanos es la inseguridad pues proliferan las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años.

Fujimori anuncia mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar con los criminales con la "misma fuerza" con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.

Sánchez propuso encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de élites políticas con la criminalidad.

Su base social está en el campo empobrecido, donde la inseguridad es menor. Fujimori la tiene en Lima, que de 2020 a 2025 triplicó la tasa de homicidios hasta llegar a 23 por cada 100.000 habitantes.

El ganador recibirá un Perú económicamente estable, con un crecimiento del PIB del 3,4%. Pero siete de cada diez trabajadores están en la economía informal.

Fujimori aboga por el neoliberalismo, la propiedad privada y la atracción de inversiones, y Sánchez ofreció alzas salariales y una economía más estatal.

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