Semanas atrás y luego de seis años se dio la reapertura de la Escuela N° 59 en el paraje Paso de Aguirre, a unos 70 kilómetros de la ciudad de Durazno, donde habitan unas 10 familias.
Reabrió la escuela rural 59 de Paso Aguirre, con la maestra Lara y el único alumno, Aparicio
Aparicio es el único niño que vive ahí. La reapertura de la escuela fue un cambio de vida para su mamá ya que pasaron de hacer 80 km por día a estar a metros del centro educativo.
La escuela rural con una maestra y tiene la particularidad de contar con un solo alumno, Aparicio.
Lara Falero, de 23 años, se recibió en diciembre del año pasado y por llamado obtuvo su primera efectividad. Nació en zona de campo de Durazno, fue a escuela rural y es la primera profesional de la familia; además de dictar clases, reside en el propio centro educativo de lunes a viernes.
"Nunca le había dado clase a un solo alumno, siempre me tocó darle a 20 alumnos y es más diferente, pero se puede aprovechar más y generar cierto aprendizaje bien significativo al ser solo uno", explicó.
La diaria con Aparicio comienza con el desayuno juntos y luego las clases tradicionales. "Aparicio entra a las 8, desayunamos juntos, nos ponemos a trabajar en actividad Lengua, Matemáticas, Ciencias Naturales, Sociales, Arte y demás. Después tenemos recreo, alrededor de 10, 10.30, luego ingresamos y seguimos trabajando hasta la una de la tarde", contó.
Lara relató que le tiene mucho cariño a la educación rural y que tiene mucho de familia, además se puede conectar mucho con la naturaleza.
Paso de Aguirre fue fundado en 1936 y lleva el nombre en reconocimiento a una histórica familia del lugar. Aparicio es el único niño que vive ahí. La reapertura de la escuela fue un cambio de vida para su mamá ya que pasaron de hacer 80 km por día a estar a metros del centro educativo.
"Fue un cambio enorme porque tenemos la escuela cerquita, cerquita. En moto íbamos y ahora si querés podés venir hasta a pie o en bici", contó Natalia.
La maestra es mucho más que una maestra y eso es impagable para una mamá. "Ella es la compañera, ella es divina y él la verdad que está encantando porque ella es tan buena", dijo.
Aparicio pasó de la escuela en Elías Regules a la de su paraje. "Es un cambio de mundo para mí porque me queda muy cerquita y me siento muy cómodo porque nadie me puede molestar", expresó.
Una vez por mes, como el programa lo marca, asisten a la piscina en Sarandí del Yí donde el pequeño disfruta un montón.
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