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¿Quién es el hombre al que besó Luis Suárez después del gol?

Walter Ferreira es el kinesiólogo más prestigioso del país. Atendió a Maradona y a McEnroe. Es un hombre humilde que hoy lucha por su vida. Y el ídolo del ídolo celeste.

 

El kinesiólogo Walter Ferreira es un viejo conocido entre los futbolistas y entre la gente del futbol. Tiene un prestigio muy bien ganado como recuperador de deportistas lesionados.

Pero el mundo entero se enteró de su existencia cuando millones de personas lo vieron en el Arena Corinthians de San Pablo abrazado y besado por el goleador Luis Suárez en medio del éxtasis del gol.

¿Quién es el hombre a quien Luis Suárez señalaba con insistencia?

Ferreira es el responsable de que el héroe celeste tuviera una recuperación fantástica en apenas un mes, luego de una operación delicada.

“Todo se lo debo a Walter”, dijo Suárez luego de vapulear a Inglaterra, el equipo que lo desafío y cuyo técnico dudó sobre el estado del goleador.

La emoción fue muy fuerte. En el último mes ambos estuvieron uno muy cerca del otro. Fue algo más que la reunión del paciente y el kinesiólogo. La lucha contra el tiempo -el Mundial apuraba- los volvió una unidad indisoluble.

Pero hasta hace poco sólo el círculo íntimo de la selección sabía lo que Walter estaba pasando. Un diagnóstico de cáncer lo tenía alejado de su trabajo. No tenía pensado viajar al Mundial, pero la lesión de Suárez hizo que retomara su actividad y que decidiera viajar a Brasil.

Ferreira es un reputado kinesiólogo desde la década de 1970. Se crió en el Cerro y su primer trabajo fue en Rampla Juniors, informa hoy El Observador, en un informe especial sobre este hombre.

Fue Juan Martín Mujica -vecino del barrio y exjugador de Rampla- quien lo llevó a Nacional en 1980, en una época gloriosa del club. Mujica fue técnico de aquel equipo campeón de América y del mundo.

Walter empezó de abajo en Nacional. Atendió a jugadores de cuarta y de tercera hasta que llegó a primera.

Fue Daniel Alberto Passarella quien lo llevó a la selección uruguaya en 1999. Desde entonces ha estado en todos los procesos de la celeste, aunque mantiene su trabajo en Los Céspedes.

También es funcionario del Carrasco Lawn Tennis y montó una clínica privada en el Prado. Allí se han atendido desde Diego Maradona al tenista John McEnroe.

Cuenta que fue con gran sacrificio que logró instalarla. Hubo en el camino problemas financieros y atención a deportistas a cualquier hora, inclusive de madrugada.

Tuvo experiencias en el exterior con Hugo De León, quien lo llevó a Morelia. También acompañó a Javier Chevantón a Sevilla y más atrás en el tiempo a Daniel Fonseca en Juventus.

El perfil publicado en El Observador cuenta una anécdota muy divertida: en 1996 terminó siendo el “técnico” tricolor ante la expulsión del DT Miguel Puppo y de su ayudante Alberto Santelli.

Es un hombre que sabe de sufrimientos y de logros. Hace unos años perdió a un hijo en un accidente de tránsito. Tiene otra hija que es odontóloga.

Ferreira -que es un hombre que ha vivido siempre en el bajo perfil -tuvo ante Inglaterra un momento de gran exposición, y en uno de los momentos más emocionantes del Mundial.

Un minuto antes, el goleador había vuelto a convertir ante la incredulidad del rival. Sus manos habían sido fundamentales para el regreso con gloria. Por eso Suárez no dudó, como cuando tiene la pelota frente al arco. Convirtió y salió corriendo a saludar a Walter, quien tiene el extraño privilegio de ser el ídolo personal del gran héroe uruguayo.

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