Un hombre cayó muerto en el microcentro de Buenos Aires en un episodio confuso. No tenía nada que ver con el enfrentamiento que estaba sucediendo.
Quién era el uruguayo que murió por "gatillo fácil" en Buenos Aires
Estaba en el momento equivocado y en el lugar equivocado, como suele decirse.
Un exmilitar y abogado, Silvio Guillermo Martinero -de polémica trayectoria, vinculado al triple crimen de General Villegas- sacó su arma y disparó contra unos motochorros que intentaron rapiñarlo.
El hecho generó gran conmoción pública porque el balazo que dio en la espalda de la víctima quedó registrada en las cámaras de televigilancia.
También quedó registrado la indiferencia de la gente que pasaba por el lugar que no atinaba a nada mientras el hombre bramaba por ayuda.
Primero se supo que el fallecido se llamaba Daniel Fernando De Negris y era cerrajero.
Y el asunto tomó estado público en Uruguay al saberse que se trataba de un compatriota.
De Negris tenía 55 años, y era padre de una niña, Camila, de 11.
Había nacido en Uruguay el 20 de octubre de 1960, pero se sentñia "más porteño que el Obelisco" según contó su hermana Nelly al diario Clarín.
Su familia -padre y cuatro hermanos- llegó a Buenos Aires 41 años atrás.
Daniel trabajaba desde la adolescencia. Comenzó como electricista junto a su padre.
Se levantaba todos los días de madrugada para poder llegar al centro porteño, donde tenía su local con otros socios.
Pero ayer cuando estaba llegando a su comercio una bala que no estaba dirigida a él terminó con su vida.
“La plata son papeles y una vida no se compra con dinero. El que lleva un arma encima es para matar. El hombre que le disparó a mi hermano es un asesino, como cualquier otro. Ahora sólo espero justicia y que este criminal sea tratado como lo que es”, le dijo a Clarín Nelly De Negris.
Daniel tenía hermanos mellizos y a Nelly, que como era la mayor ayudó a criarlo.
“Cuando veo la imagen en televisión de cuando le disparan a Daniel no puedo creer que sea él. Además, me parte el alma la imagen de cuando se lo ve levantar la cabeza, ya herido, y el asesino pasa por al lado suyo y ni se molesta en ayudarlo. Le doy gracias a Dios que mis padres ya no estén vivos, porque no lo hubiesen resistido. Por ser el más chico era el más mimado”, agregó Nelly.
Hacía al menos 30 años que trabaja como cerrajero en Galería Jardín.
Sus amigos recordaron que siempre se vestía igual: pantalones náuticos negros con bolsillos grandes para llevar herramientas, zapatillas y la campera abierta.
“Estamos todos destruidos. Todavía no podemos creer lo que pasó y que, por un asesino, una nena se haya quedado sin papá”, concluyó Nelly.
Su esposa, María, también habló con los medios. Contó que se enteró por la TV de la tragedia e identificó a su esposo por la ropa oscura.
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