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Presidente afgano visita ciudad asediada por los talibanes, que siguen ganando terreno

El presidente afgano, Ashraf Ghani, realizó el miércoles una visita relámpago a Mazar-i-Sharif,la gran ciudad del norte asediada por los talibanes, para intentar coordinar una respuesta que frene el avance de los insurgentes, que ya controlan más de un cuarto de las capitales de provincia.

El presidente afgano, Ashraf Ghani, realizó el miércoles una visita relámpago a Mazar-i-Sharif,la gran ciudad del norte asediada por los talibanes, para intentar coordinar una respuesta que frene el avance de los insurgentes, que ya controlan más de un cuarto de las capitales de provincia.

Al poco de su llegada, saltó otra mala noticia para él: en Kunduz, varios "centenares" de miembros de las fuerzas de seguridad, que se habían atrincherado cerca del aeropuerto tras la caída de la ciudad el fin de semana, se rindieron ante los insurgentes.

"Centenares de soldados, policías y miembros de las fuerzas de resistencia se rindieron a los talibanes con todo su equipamiento", declaró el consejero de la provincia de Kunduz (norteste), Amruddin Wali.

"Los talibanes nos rodeaban, nos disparaban obuses. No había modo de responder", confirmó un soldado a la AFP, sin querer dar su nombre.

El avance talibán parece inexorable: el miércoles se apoderaron de Faizabad, capital de la provincia de Badajshán (noreste) y ya controlan nueve de las 34 capitales de provincia de Afganistán, que fueron cayendo en sus manos como las piezas de un dominó.

Siete de ellas están situadas en el norte del país, en un zona que siempre se había resistido a su dominio.

Faizabad siguió a Farah, en el oeste, y a Pul-e Khumri, en el norte, que cayeron en manos de los insurgentes el martes. Desde el viernes, los talibanes han encadenado las conquistas: Zaranj (suroeste), Sibargan (norte) y, sobre todo, Kunduz, la gran ciudad del noreste, así como otras tres ciudades septentrionales, Taloqan, Sar-e-Pul y Aibak.

Ante la crítica situación en el norte, Ghani visitó durante unas horas Mazar-i-Sharif, capital de la provincia de Balj, donde se reunió con Mohammad Atta Noor, exgobernador provincial, y con Abdul Rachid Dostom, su vicepresidente hasta hace pocos meses.

La conversación giró en torno a la "coordinación, dotación de equipos y movilización de las fuerzas de resistencia", dijo en Twitter Latif Mahmood, portavoz de la presidencia.

El miércoles por la noche, fuentes oficiales indicaron que el jefe de las fuerzas armadas había sido reemplazado por el general Hibatullah Alizia y que el general Sami Sadat tomó el mando de las Fuerzas Especiales.

Los talibanes, que convergen desde varias direcciones hacia Mazar-i-Sharif,atacaron el martes vecindarios de la periferia de la ciudad, pero fueron obligados a retroceder, según un periodista de la AFP en el lugar.

Si Mazar-i-Sharif cae en sus manos, sería catastrófico para el gobierno, que no tendría ningún control en la mitad norte del país. Esto permitiría a los talibanes enfocarse en otras regiones, Kabul incluida.

Las desmoralizadas tropas gubernamentales están recibiendo refuerzos de los señores de la guerra locales, como el mariscal Dostom, un influyente líder de etnia uzbeco que llegó a Maraz-i-Sharif con un fuerte contingente de hombres.

"No aprenden del pasado. Vinieron varias veces al norte y siempre cayeron en la trampa", advirtió Dostom, acusado de haber matado a 2.000 talibanes asfixiándolos en contenedores en 2001.

La violencia ha llevado a decenas de miles de personas a huir por miedo a las atrocidades cometidas por los talibanes en los lugares que caen en sus manos.

Unas 360.000 personas se han visto desplazadas por los combates desde inicios de año, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Los talibanes lanzaron esta ofensiva en mayo, al inicio de la retirada final de las fuerzas estadounidenses, pero su avance se ha acelerado.

El miércoles también estallaron combates cerca de Kandahar, la segunda ciudad más grande del país, situada en el centro y asedidada desde hace semanas, según un corresponsal de la AFP en el lugar.

Los talibanes aseguraron en Twitter haber entrado en la cárcel, situada en las afueras, y haber liberado a "cientos de prisioneros".

La salida de las tropas extranjeras de Afganistán concluirá en torno al 31 de agosto, veinte años después de la intervención a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

"No me arrepiento de mi decisión" de salir de Afganistán, aseguró el martes el presidente estadounidense, Joe Biden. Los afganos "deben tener la voluntad de luchar" y "deben luchar ellos mismos, por su nación".

Pero Washington no oculta su frustración ante la debilidad del ejército afgano, que los estadounidenses forman, financian y equipan desde hace años.

El portavoz de la diplomacia estadounidense, Ned Price, subrayó que las fuerzas gubernamentales son "muy superiores en número" a los talibanes, y tienen "el potencial de provocar pérdidas más importantes".

El martes, representantes de Catar, Estados Unidos, China, Reino Unido, Uzbekistán, Pakistán, Naciones Unidas y la Unión Europea se reunieron en Doha para conversar sobre la situación en Afganistán.

Los encuentros continúan este miércoles, cuando se prevé que el enviado estadounidense, Zalmay Khalilzad, inste a los talibanes a "poner fin a su ofensiva militar y negociar un acuerdo político".

bur-str-bl/zm/dbh/mb

FUENTE: AFP

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