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Policía infiltrado cuenta cómo funciona "Plenaria, Memoria y Justicia"

Estuvo tres años infiltrado en la organización de ultras. Su misión era identificar a sus integrantes y descubrir sus tácticas y sistemas de inteligencia.

Un policía infiltrado en “Plenaria, Memoria y Justicia” narró a Radio Sarandí su participación dentro de esa organización radical durante los años 2011, 2012 y 2013

Su misión era identificar a cada integrante. Dijo que el Departamento de Operaciones Especiales, DOE, debe de haber identificado con nombre y foto a más de 130 personas.

Habló de Irma Leites, de quien dijo que “ella es la organización”. También de adolescentes y jóvenes de 16 a 20 años, que van convencidos de sus ideas y admirándola.

Este policía infiltrado declaró al periodista Gabriel Pereira de Radio Sarandí, que Plenaria no tenía sede fija y se reunía en el sindicato del taxi

En el medio de las marchas ponían a los jovencitos más comprometidos, que para la policía eran los primeros a identificar en caso de lío.

“Son los que van a ir al muere” dice este policía infiltrado. A ese grupo se le llamaba “El Cajón”.

Llevaban nafta, cócteles molotov armados, piedras o las máscaras de Guy Fawkes.

Otro, fuera del cajón, llevaba los documentos de todos. Les enseñaban como escaparse en grupitos pequeños.

En las disparadas, les daban refugio en la facultad de Ciencias Económicas, en los anarquistas de la calle Magallanes, y hasta en la casa comunista que atacaron el otro día, por Fernández Crespo.

Se aprovechaban de manifestaciones de otras organizaciones.

Este policía dijo que el día de la manifestación frente a la Suprema Corte él estaba del lado de los manifestantes en primera fila y hasta le pidió a un coracero que le pegara.

Había más de un policía infiltrado en Plenaria.

Se convocaban a las marchas por una radio. Adelante de las marchas iban los de bicicleta barata y cámara de foto caras para registrar a los que no conocían.

En las reuniones hacían clases de maoísmo, trotskismo, leninismo o de cómo el capital dañaba la economía de latinoamérica.

Dijo que Zabalza daba charlas en reuniones detrás de su casa en Santa Catalina, en un monte de eucaliptus, y aseguró que el líder tupamaro estuvo vinculado a Plenaria.

Dijo estar casi seguro de que Irma Leites recibía dinero de Suecia, Argentina y Chile, y que ella es la organización.

Dijo que la última vez que los de Plenaria llevaron armas en una camioneta, fue a la Marcha del Hospital Filtro.

Explicó que la táctica era la provocación a policías asignados por ejemplo a un escrache.

Él mismo como infiltrado hacía eso, para aislar a algún policía y dejarlo en evidencia golpeando frente a cámaras.

Afirmó que antes de cada manifestación, Irma Leites o su hija pedían a algunos en bicicleta que pasaran por el DOE para ver cuántos autos policíales tenían preparados para ir.

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